El secretario de Estado estadounidense viajará también a Ecuador, del 2 al 4 de septiembre, para impulsar “las prioridades” de su Gobierno en la región
Erika Rosete
El Departamento de Estado ha confirmado este jueves la visita del Secretario de Estado del Gobierno estadounidense, Marco Rubio, a México y Ecuador, del 2 al 4 de septiembre. Tal y como hace solo unos días lo adelantó la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, Rubio se reunirá con autoridades mexicanas para, entre otros temas, firmar un acuerdo de seguridad, en medio de la embestida de la Administración Trump en contra de los carteles de la droga.
En un comunicado, el Departamento de Estado dijo que este primer viaje oficial al país, y su cuarto como titular de esa institución, responde a su objetivo para impulsar “las prioridades clave” de Estados Unidos: “Incluyen acciones rápidas y decisivaspara desmantelar los cárteles, detener el tráfico de fentanilo, poner fin a la inmigración ilegal, reducir el déficit comercial, promover la prosperidad económica y contrarrestar a los actores malignos extracontinentales”, dicen.
Con este viaje, el Gobierno de Donald Trump reafirma el impulso a su agenda internacional, centrada en la seguridad de su país y en las “amenazas externas” que ha identificado y en donde ha puesto la mira: “El viaje demuestra el firme compromiso de Estados Unidos con la protección de sus fronteras, la neutralización de las amenazas narcoterroristas a nuestro territorio y la igualdad de condiciones para las empresas estadounidenses”.
En el escrito, también dejan en claro que esperan una “distribución de las responsabilidades” regionales y su intención de que tanto en México como en Ecuador las relaciones diplomáticas resulten fortalecidas con este tipo de encuentros.
Ya en junio pasado, la presidenta Sheinbaum, y el subsecretario de Estado, Christopher Landau, se reunieron en Palacio Nacional en un encuentro que fue descrito por la mandataria como “de cortesía”. De acuerdo con sus declaraciones, Landau presentó su nuevo cargo y aseguró que su Gobierno buscaba “la mejor relación” con México. Además, la presidenta dijo que su gabinete le mostró avances en temas de seguridad, migración y que se defendió a la comunidad migrante en Estados Unidos. Esta fue una antesala que preparó el escenario para la esperada llegada de Rubio.
Desde que comenzó el segundo mandato de Trump, Estados Unidos y México han protagonizado un vaivén en sus relaciones y comunicaciones públicas, marcadas por desacuerdos y negociaciones comerciales —frente a los aranceles impuestos por Trump— así como declaraciones en torno al combate de grupos del narcotráfico, los juicios de narcotraficantes mexicanos en cortes estadounidenses, y temas migratorios que han acaparado la agenda de ambas naciones.
Esta es la cuarta visita de Rubio en lo que va al frente de la diplomacia de su país, después de sus visitas, a principios del año y durante el mes de marzo, a Centroamérica y el Caribe. Desde que el republicano estaba en campaña, dejó claro su intención de fortalecer y vigilar las relaciones de su Gobierno con América Latina y de fortalecer sus principales objetivos en la región.