Aura N. / ECOPORTAL
A medida que la manufactura crece en México como parte de la tendencia de nearshoring, también crece la influencia de China en la región, y al ser una zona con grandes recursos naturales, las cosas pueden ser complicadas entre estas naciones. ¿Nos quiere invadir China? Más bien la duda, surge si México es capaz de manejar sus recursos sin la necesidad de recurrir a ayudas externas.
¿Qué hay bajo la tierra de México que China quiere?
Debido a la ubicación de México, cuenta con muchos recursos naturales de gran valor. Entre ellos el tan demandado litio. Aunque la industria del litio en el país no ha despegado, debido a fallas en tecnología e infraestructura, cuenta con 1,9 % de las reservas globales reportadas del mineral. Una cifra bastante llamativa para otras potencias que quieren explotar ese elemento.
Actualmente, Estados Unidos y China quieren garantizar su suministro de litio, por lo que, México puede ser clave en este proceso, ya que la demanda de las energías renovables en torno a las baterías aumenta cada día. China es uno de los más cercanos en cuanto a concesiones de explotación con Ganfeng Lithium, aunque fueron canceladas, todavía esperan recuperar los yacimientos en Sonora y Chihuahua.
En las últimas décadas, China se ha posicionado como un líder en cuanto a la explotación, procesamiento y uso del litio. Y con estas reservas de México de este oro blanco, es una gran oportunidad de China para acaparar la mayor parte de las minas de litio del mundo. También servirá para el sector de reciclaje de baterías de iones de litio, que podría ayudar a reducir el impacto ambiental y asegurar un suministro sostenible del mineral.
¿Hecho en México o fabricado por China? La invasión de las empresas chinas sobre los recursos naturales de México
Con la salida de empresas estadounidenses de China hacia otros países (México, Vietnam, Tailandia), también lo hacen los fabricantes chinos, que reubican o expanden sus plantas de fabricación, en particular a México. En el caso de México, las empresas chinas están absorbiendo rápidamente el espacio de los parques industriales.
Una vez en México, estos fabricantes chinos pueden afirmar legítimamente que sus productos son “Hechos en México” porque, lo son, y por ello, ya no están sujetos a los aranceles y sanciones estadounidenses. Por supuesto, esto ya no será posible. Además, el desafío de México se mantiene en que a pesar de tener tantos recursos, no tiene la capacidad ni tecnología para explotarlos, de hecho, lleva años buscando sin éxito un tesoro en esta región.
Esto beneficia a la economía mexicana, ya que las empresas chinas invierten en trabajadores mexicanos y los emplean. Sin embargo, deja a México en una posición política intermedia, incómoda, entre Estados Unidos y China. Razón por la cual, Trump decidió aplicar los famosos aranceles de importación. Y esto se puede ver en la explotación de recursos minerales, pues pueden extraer elementos y usarlos en productos como baterías y paneles solares.
No es solo el litio lo que le interesa a China, también hay empresas que se encargan de la explotación de minerales como el hierro y cobre. Aunque ambos pueden beneficiarse de la alianza en tecnologías verdes, especialmente en energía solar, eólica y almacenamiento de baterías, sin embargo, mientras se mantenga dependencia externa mediante invasión de empresas extranjeras, el país no progresará en el manejo de sus recursos.
La evolución de las relaciones entre China y México se mantienen entre cautela y crecimiento
China se considera el segundo socio comercial más significativo de México a nivel global. Su relación se ha establecido debido al nearshoring, pues China invierte en grande en México para aprovechar su proximidad geográfica y el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos a través del T-MEC, pero ahora con Trump y sus aranceles, esta carta ya no será posible de usar.
Por tanto, ante la invasión de China a México por sus recursos naturales, tiene el mayor reto que en este momento es la presencia de Trump, las tensiones internas y presiones externas aumentan cada vez más, una estrecha relación con China puede ser muy perjudicial para México. Inicialmente por las sanciones que se puedan imponer, y además, por el deseo de explotación de los recursos naturales que se tienen en el país.
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