El futuro dirigente del territorio autónomo de Dinamarca anuncia una amplia coalición de gobierno que solo excluye a los independentistas radicales
Carlos Torralba
Groenlandia trata de reforzarse internamente para resistir la creciente presión de Estados Unidos. El futuro primer ministro, el liberal Jens-Frederik Nielsen, anunció el viernes, poco antes de la llegada a la isla danesa de J. D. Vance, el vicepresidente estadounidense, un amplio acuerdo de gobierno que agrupa a todas las fuerzas parlamentarias salvo a Naleraq, un partido populista, radicalmente independentista y dispuesto a estrechar lazos con la primera potencia mundial. “Estamos en un tiempo en el que nos sentimos presionados. Debemos estar unidos, juntos somos más fuertes”, declaró Nielsen, quien calificó el viaje de la delegación estadounidense —enmarcada en el interés del presidente Donald Trump en anexionar Groenlandia— como “una falta de respeto”. Como señal de respaldo de las instituciones comunitarias, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, felicitó a Nielsen y afirmó que el territorio autónomo dependiente de Dinamarca merece socios que le respeten.
El partido liderado por Nielsen, Demokraatit (Los Demócratas), que aboga por la independencia de Dinamarca, aunque gradualmente y a largo plazo, ganó con el 30% de los votos las elecciones parlamentarias del pasado día 11. El futuro Ejecutivo groenlandés incluirá al izquierdista Inuit Ataqatigiit y al socialdemócrata Siumut —independentistas moderados, como Los Demócratas— además de a Atassut, el único partido del territorio autónomo que defiende mantener el statu quo. Los cuatro socios del nuevo Gobierno suman 23 de los 31 escaños en el Inatsisartut (Parlamento) y solo quedan excluidos los ocho representantes de Naleraq, la formación que obtuvo el 25% de los sufragios y apuesta por iniciar ya el proceso de ruptura con Copenhague. Se trata de un escenario de cooperación política difícil de anticipar hace apenas unas semanas, cuando los mensajes estadounidenses respecto al control de la isla eran menos rotundos.
Bo Martinsen, diputado de Los Demócratas, comenta en un intercambio de correos electrónicos que el acuerdo para la coalición de gobierno es una firme respuesta de la sociedad groenlandesa frente a las aspiraciones de Trump. “Nos tomamos muy en serio las amenazas de Estados Unidos; van a por nosotros”, sostiene Martinsen. “No estamos en venta, ni lo estaremos jamás”, sentencia el político liberal, de ascendencia danesa y groenlandesa, que asegura estar “muy orgulloso del nuevo Gobierno”.
Nielsen, de 33 años, que será nombrado primer ministro la próxima semana, declaró a la televisión pública danesa: “La visita de Vance no es una muestra de respeto a un aliado. Es una lástima. Ahora tenemos un nuevo Gobierno que se va a poner el mono de trabajo”.
“Lo primero que haremos es dialogar con nuestros aliados más estrechos. Tenemos que estar todavía más juntos. Son, por supuesto, Dinamarca, pero también Estados Unidos. Sin diálogo no vamos a solucionar nada”, afirmó Nielsen. Las presiones de Washington para hacerse con el control de la isla requieren “acción” y debe ser “lo primero” que ocupe al Ejecutivo, subrayó el futuro dirigente. “Vemos cómo ha reaccionado la población y vemos la inseguridad que se ha creado. Por eso es hora de que haya un Gobierno que asuma el mando y haga lo que hay que hacer en relación con la situación en política exterior”, enfatizó.
Von der Leyen reaccionó a la formación del Ejecutivo en el territorio autónomo con un mensaje en las redes sociales: “Enhorabuena al nuevo Gobierno de Groenlandia y al primer ministro electo, Jens-Frederik Nielsen. Merecéis socios que os respeten y os traten como iguales”. La conservadora alemana —que en un reciente viaje a Copenhague aseguró que “Europa siempre defenderá la soberanía y la integridad territorial”— agregó que “la Unión Europea se enorgullece de ser ese socio” para los groenlandeses.
Además de al vicepresidente, la delegación de EE UU en la isla incluyó a la esposa de este, Usha Vance, al asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz, y al secretario de Energía, Chris Wright. El plan inicial del viaje, anunciado el pasado domingo por la Casa Blanca y que no contaba con la presencia del número dos de la Administración Trump, era que la segunda dama acudiera a varias localidades de la isla ártica, la mayor del planeta, y asistiera a una carrera de trineos tirados por perros. Las protestas públicas y la indignación de las autoridades locales y del Gobierno danés forzaron a la delegación encabezada por Vance a limitar su viaje a la base militar de Pituffik, que Estados Unidos mantiene desde 1943 en el remoto noroeste de Groenlandia y que es de vital importancia para el sistema de radares estadounidense de alerta temprana de misiles balísticos.
Mette Frederiksen, la primera ministra danesa, calificó el martes de “presión inaceptable” la visita de la delegación estadounidense a la isla ártica. Este viernes, coincidiendo con la presencia de Vance en la isla ártica, el ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, anunció que viajará a Groenlandia en las próximas semanas. Y el rey Federico X de Dinamarca difundió un comunicado en las redes sociales: “Vivimos en una realidad alterada. No debe haber duda de que mi amor por Groenlandia y mi conexión con el pueblo groenlandés están intactos”.
Poco después de que el vicepresidente estadounidense cargara desde la base de Pituffik contra Dinamarca — “No ha hecho un buen trabajo para mantener la seguridad” en la isla—, cientos de personas se manifestaron en el centro de Copenhague en contra de “los métodos mafiosos” de la Administración Trump. La socialdemócrata Frederiksen también respondió a las “declaraciones imprecisas” de Vance: “Dinamarca es un buen aliado. Durante muchos años hemos estado codo con codo con los estadounidenses en situaciones muy difíciles. Estamos dando prioridad a la seguridad en el Ártico; con más vigilancia, nuevos buques, drones de largo alcance y satélites. Más capacidades vendrán después. Y podremos reforzar la seguridad más rápidamente si conseguimos los suministros necesarios de Estados Unidos”.