A los golpes contra el narcotráfico, el Gobierno mexicano se pone como prioridad un mayor control a las inversiones chinas y más tarifas a microchips y semiconductores provenientes de ese país
Elías Camhaji
México ha logrado un nuevo balón de oxígeno ante los amagos arancelarios de Donald Trump. El presidente de Estados Unidos ha aplazado la imposición del arancel generalizado de un 25% a las importaciones de México y Canadá al 2 de abril. Este supone el segundo respiro que consiguen los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Justin Trudeau luego de prometer una serie de acciones encaminadas a frenar el tráfico de drogas, la inmigración ilegal y las importaciones asiáticas. Fuentes allegadas a las mesas de negociación aseguran a EL PAÍS que el nuevo plazo concedido por EE UU está supeditado a los golpes que siga dando México a los cárteles del narcotráfico, a un mayor control sobre la inversión china y a la imposición del Gobierno mexicano de aranceles de un 25% a semiconductores y microchips chinos.
Después de semanas de llamadas y reuniones a contrarreloj entre ambas partes, el horizonte más factible del Gobierno de Sheinbaum se ha cumplido: no han logrado sacudirse del todo la amenaza arancelaria de Trump, pero, al menos, el republicano ha ampliado el tiempo de gracia para aplicar tarifas generalizadas a México, una medida que afectaría a más del 80% de los envíos mexicanos en el extranjero. En este mes, la Administración mexicana continuará con los decomisos masivos de drogas, detenciones a integrantes del narcotráfico y envío de fuerzas de seguridad a la frontera norte para controlar la inmigración ilegal. Desde el lado comercial, se prevé que el Ejecutivo ponga el punto de mira sobre la inversión china en México. En una segunda fase también se prevé la imposición de aranceles del 25% sobre componentes tecnológicos como microchips y semiconductores chinos, así como acelerar la revisión del TMEC, en específico, las reglas de origen del sector automotriz.
Las declaraciones de Trump han supuesto un tanque de oxígeno para el Gobierno de Sheinbaum, aunque la amenaza arancelaria no se ha despejado del todo. El anuncio de la nueva pausa en las tarifas se dio ante las preguntas de los reporteros que cubrieron la primera reunión de Gabinete del republicano. Las autoridades mexicanas consiguieron la primera prórroga el pasado 3 de febrero, después de una llamada telefónica en la que se comprometieron a desplegar a 10.000 militares en la frontera para frenar el tráfico de fentanilo y los flujos de migrantes. En esta ocasión, la Casa Blanca no ha adelantado qué trofeo exige a México para presumir ante sus bases en el terreno de la Seguridad. El carácter imprevisible del presidente estadounidense tampoco permite descartar un bandazo o un nuevo embate.

En esas condiciones viajó una delegación de altos funcionarios mexicanos a Washington para una reunión con Marco Rubio, el jefe de la diplomacia estadounidense, prevista para este jueves. Rubio y su homólogo, Juan Ramón de la Fuente, han estado en comunicación desde el inicio del Gobierno de Trump en enero pasado, siempre en tono cordial y con los primeros contactos en español. Fuentes gubernamentales señalan a este diario que la Cancillería mexicana ha enviado informes de forma recurrente sobre los avances obtenidos en Seguridad y Migración, como las más de 13.000 detenciones en los últimos cuatro meses de supuestos miembros del crimen organizado y la cifra mensual (enero) más baja de detenciones (61.465) en casi cinco años, según datos oficiales.
Con esos resultados bajo el brazo, De la Fuente está llamado a encabezar una comitiva integrada por el zar anticrimen de Sheinbaum, Omar García Harfuch; el secretario de Defensa, Ricardo Trevilla; el titular de la Marina, Raymundo Morales, y el fiscal general, Alejandro Gertz Manero. La única integrante del Gabinete de Seguridad que no hizo el viaje fue Rosa Icela Rodríguez, al frente de Gobernación (Interior). Es parte de las señales de diligencia que el Gobierno mexicano quiere mandar a Washington, consciente de que las negociaciones con Trump son permanentes. También es un botón de muestra de cómo la contención del republicano ha absorbido la lista de tareas y encabezado la lista de prioridades del Gobierno mexicano en las últimas semanas.
La designación de los cárteles de la droga como organizaciones terroristas, anunciada dos semanas después de la primera pausa arancelaria, se anticipa como una de las claves de la negociación. Sheinbaum ha insistido en que el límite de la cooperación contra el crimen organizado es el respeto a la soberanía mexicana, pero una posibilidad es que Trump empuje esa línea roja y exija mayores concesiones. Además de De la Fuente, el interlocutor con Rubio, las miradas están puestas sobre García Harfuch, un funcionario de todas las confianzas de la presidenta y un perfil bien conocido por sus contrapartes estadounidenses, que encabeza la estrategia de Seguridad para dar certidumbre a la Casa Blanca.

En la vía comercial, la Secretaría de Economía también ha movilizado sus fichas. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, viajará a Washington este jueves para reunirse con Jamieson Greer, el representante comercial de Estados Unidos, y el viernes tendrá una reunión con el secretario de Comercio, Howard Lutnick. La dependencia indicó que el propósito de los encuentros es continuar el diálogo y las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos.
“México promueve un entendimiento con Estados Unidos bajo las premisas de que el comercio bilateral, al amparo del T-MEC, ha sido benéfico para ambas naciones y que las economías mexicana y estadounidense están profundamente integradas”, refirió la dependencia. El subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez, se encuentra ya en Washington, encabezando al equipo mexicano que sostiene reuniones e intercambios de carácter técnico con la contraparte estadounidense.
El amago arancelario de Trump sigue activo. El republicano ha aplazado a abril el arancel generalizado que pondría a México al borde de una recesión económica y sigue en pie la imposición de un impuesto sobre el 25% del acero y el aluminio, uno de los elementos vitales para las manufacturas y para el sector automotriz. El arancel sigue siendo una herramienta, un arma de la Casa Blanca para mantener tensas las cuerdas con sus socios comerciales, incluido su principal socio importador: México.