Aquel Famoso Diario: Casanova y los 70´s



Don Abelardo Casanova próximamente hará la presentación de su segundo libro: Días de vida. Memorias. Antes escribió su novela libro Pasos perdidos. Seguramente Días de vida recogerá en sus páginas, importantes episodios de su vida dentro del periodismo como también su marcada inclinación hacia el ejercicio literario de toda índole -si se vale la expresión-.

Javier Godoy F. Dossier Politico

Dia de publicación: 2007-06-14


Voraz lector de los clásicos y admirado declamador de bellas poesías, Don Abelardo es sin duda alguna un ejemplo poco común, al menos en nuestro terruño del verdadero quehacer y compromiso periodístico: buena pluma, mucha cultura y sobre todo, ética y sólidos valores personales.
Quizás esta nueva generación de periodistas vigente, no reconozca en Abelardo Casanova el referente obligado a un periodista y un quehacer periodístico que tenía su origen, como práctica diaria y no como enunciado, la honestidad a toda prueba, la pluralidad y la ética.
El periódico Información, de la calle Colima y Garmendia, era por esos tiempos -los maravillosos 70’s para los de mi generación- un semillero de jóvenes rebeldes de pensamiento, casi todos universitarios y otros ya maestros también, que le tundían a las viejas máquinas, reflejando es sus diarias páginas una realidad sociopolítica y de expresión ciudadana que por aquellos tiempos ningún otro medio se atrevía a desplegar en sus reportes y/o contenidos editoriales ya sea por conveniencia, desinterés o simplemente autocensura (pretexto de los medios para justificar su indecencia y culpar al gobierno de su escaso valor en la defensa de su misión), pero que Información y su director recogía con una pasión y entrega que muchas veces llegaba a los límites del suicidio periodístico y económico -creo que esto último si lo logró-.
Don Abelardo Casanova en el periódico Información (de circulación vespertina, sólo en Hermosillo e impreso en blanco y negro), desarrollaba junto con sus reporteros y editorialistas una titánica lucha para hacer un periodismo profesional, serio, ético, respetado, equilibrado. Buscaba que la conciencia colectiva de la época viera en Información la viabilidad de un proyecto periodístico y de comunicación en el cual encontraran eco todas las expresiones políticas, intelectuales, artísticas y sociales, sin mayor restricción que el respeto a pensar diferente. No era tarea fácil.
Criticado, nunca odiado, el director y su vespertino era centro de controversias a la luz de las pasiones políticas de la época y de los intereses en juego que se debatían ya en un nuevo despertar ciudadano que venía madurando desde los grandes movimientos sociales de los 60’s y que ya para los 70’s estaba en franco cuestionamiento de todos los convencionalismos de esas épocas: educativos, políticos, económicos, religiosos y de pactos sociales. La ebullición de nuevas ideas, inclinaciones ideológicas, modas, gustos musicales, comportamientos y compromisos pusieron en grandes dificultades al orden familiar, a las universidades, a la religión, al sindicalismo oficial, a la empresa privada, a la propiedad y acaparamiento de la tierra urbana y rural y por supuesto, al gobierno.

Así, la demanda de un nuevo orden de cosas llevó a trastornar la apacible vida en las universidades, el derecho a cuestionar las ideas y creencias religiosas, el cambio en el vestir y a la irrupción de demandas por democracia sindical y política, además de severos señalamientos a la honestidad gubernamental. Practica común de esa época fue la militancia en partidos políticos que aunque no reconocidos legalmente tenían presencia importante bajo la epidermis social, Mientras la hoy llamada sociedad civil y antes simplemente ciudadanos o vecinos, ampliaban sus inconformidades fuera del ámbito familiar y amistoso a los escasos medios de comunicación que les abrían sus micrófonos o les escondían una pequeña nota en interiores y casi siempre de temas muy domésticos, nada de política o crítica gubernamental. Pocos, pero muy pocos de estos ciudadanos expresaban sus simpatías hacia un partido político que no fuera el oficial y sin embargo, se sabía que había una marcada inclinación del ciudadano hermosillense por la oposición.

En esa arena movediza de los 70´s hace su aparición el periódico Información, a donde rápidamente acuden una pléyada de jóvenes colaboradores como reporteros con orígenes tan diversos como estudiantes, desempleados, aspirantes a teatreros, poetas y cultureros ya reconocidos, maestros universitarios y normalistas, así como muchos otros que aspiraban sólo a aprender el oficio como una forma de ganarse la vida.

La columna «Hechos y Palabras» y firmada por don Abelardo Casanova abría las páginas de opinión y editoriales que formaban la columna vertebral de la misión y visión periodística de su director y en el que colaboradores de origen ideológico, político, económico, social y de militancia partidista diversa, conformaban un mosaico plural apenas tolerado por tratarse de un «medio chico y por las tardes» como señalara alguien de la época al ser reseñado como funcionario deshonesto

Para quienes hoy hacen del periodismo, la práctica y el ejercicio de una profesión con la cual se ganaban la vida y que fueron a las universidades por esta especialización poco significado o aprecio tendrá el hecho de que los colegas de aquella época, con muy escasas excepciones, lograron el oficio en la brega, en las redacciones, en la obligación que para permanecer había que ser el mejor, ganar la de ocho, ocupar más espacios con sus notas en la primera, y cubrir cualquier fuente con dominio del tema.

La redacción del Periódico Información era la confluencia de un grupo entusiasta de jóvenes en su mayoría que intercambiaban ambiciones y pasiones artísticas, culturales y políticas que generaba una identidad con todo suceso o movimiento de progreso o de apertura hacia nuevos horizontes de cambio; esa era la premisa, sabida o de pura intuición o percepción.

Es en este periódico donde aparecen impresos en reportes y fotografías muchos de los hechos más sobresalientes de la época convulsiva de los 70´s y que poco o nada fueron testimoniados por otros medios escritos.

Lo que hoy pude parecer un lugar común en el ejercicio periodístico, treinta años atrás significó una lucha diaria contra la censura, la presión económica, contra la empresa y el estigma de realizar un periodismo «contra todo».

Pese a todo ello las páginas del periódico Información dieron cobertura única a quienes se acercaban para expresar sus reclamos.

En sus páginas encontraron eco los reclamos de estudiantes y maestros universitarios que buscaban oxigenar y transformar el viciado y arcaico modelo educativo de la Universidad de Sonora que, por más de diez años ante la cerrazón oficial y de las autoridades de la máxima casa de estudios, se sumió en un conflicto político que costó vidas y expulsó de sus aulas una generación de cuadros magisteriales y estudiantiles que le representó un alto costo en su calidad educativa, que sólo pudo comenzar a recuperar a partir de la segunda mitad de los 80´s, paradójicamente con la dirección de quienes habían sido actores principales de la oposición en las luchas estudiantiles de la década pasada.

Los obreros de «Textiles de Sonora» en su lucha por mantener su fuente de trabajo, los empleados de la entonces Distribuidora del auto Volswagen, en su reclamo de reconocimiento a su sindicato y los trabajadores agrícolas de la Costa de Hermosillo por la misma demanda, sólo en el diario vespertino obtuvieron atención y crónicas a su justa lucha.

La larga huelga universitaria para el reconocimiento del sindicato de trabajadores manuales y empleados de la Unison (STEUS) encontró en Información a su mejor aliado.

Solo Información en Hermosillo dio cabida en su primera plana las demandas de tierras en el Valle del Yaqui, publicando una amplia nota de ocho columnas donde destacaban los reclamos y amenazas de invasión de tierras por parte de un grupo de campesinos liderados por Juan de Dios Teherán y Rosa Delia Amaya y que desataría un gran conflicto social y político que costó la renuncia del Gobernador Carlos Armando Biebrich y casi un año después el reparto agrario de miles de hectáreas que generaría un profundo resentimiento político de una generación de jóvenes empresarios agrícolas y que, un poco después, pasarían a formar lo se identificó como la nueva corriente neopanista dentro del Partido Acción Nacional (en el sur creo que «El Diario Del Yaqui» si hizo eco y respaldó informativamente a este movimiento agrarista).

Es también este periódico vespertino el que recoge cotidianamente las primeras expresiones de inconformidad de un grupo de sindicatos locales adheridos a la poderosa CTM de Hermosillo con el ya fallecido líder, el carismático Norberto Ortega quien logra llegar a dirigir esta central desplazando a la vieja guardia cetemista ya anquilosada y corrupta.

La Unión de Usuarios de Hermosillo, expresión genuina (al menos en sus inicios) de inconformidad y reclamos domésticos para oponerse a las altas tarifas de agua, luz, drenaje, pavimento, entre otros, buscaron y encontraron en Información su único medio de presión y expresión para ser escuchados.

Todo lo anterior es apenas un atisbo a un quehacer periodístico ejemplar en circunstancias difíciles y complicadas que ejercía un medio de comunicación dirigido por un personaje que arropaba con autoridad moral a un equipo de periodistas, editorialista y opinadores ciudadanos que una vez cumplido su ciclo -nunca por deseo a propio- cerró sus puertas pero dejó todo un pasado en espera de ser rescatado por nuevas generaciones de jóvenes emprendedores en esta apasionante oficio, que sean capaces de sustraer el espíritu solidario y de compromiso ético con la sociedad y el periodismo

Hoy por todo el territorio sonorense, pero con énfasis en Hermosillo, hay dos o tres importantes y genuinas propuestas periodísticas que recogen mucho de lo aquí expuesto pero al igual que en el pasado también se enfrentan a la descalificación y la presión económica para someter su independencia aunque, a diferencia de entonces, hoy la solidaridad en el medio es más patente y sólida, además de contarse con recursos tecnológicos que impedirían que la sola voluntad de una persona o entidad política hiciera desaparecer a capricho un empresa de medios sea electrónica o impresa. En hora buena.


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