Colosio, 23 años en la impunidad



El aparente distanciamiento entre Salinas y Colosio encendió la sospecha de que el magnicidio fue orquestado desde las esferas más altas del poder, teniendo al mismísimo ex presidente como autor intelectual; sin embargo, nunca se llegó a comprobar la participación del mandatario en el homicidio de Luis Donaldo que a 23 años de distancia sigue siendo un tema que lastima e indigna a la sociedad en México…

Alejandro Matty Ortega Dossier Politico

Dia de publicación: 2017-03-24


Hermosillo, Sonora (DP).- A 23 años de distancia del homicidio del sonorense Luis Donaldo Colosio Murrieta, considerado por miles de mexicanos como el padre de la justicia social, la duda en la conciencia colectiva continúa eliminando año con año la idea del llamado “asesino solitario” en la imagen de Mario Aburto Martínez y aparece el tema del Tratado de Libre Comercio (TLC).

 

El sonorense Luis Donaldo Colosio Murrieta dejó un legado de justicia social que ha abonado a las transformaciones sociopolíticas y de repartición de la riqueza en México pero por otro lado se convirtió en la principal propuesta de Estado que ofreció Enrique Peña Nieto como candidato.

 

Dossier Político realizó una serie de publicaciones como una exigencia de justicia y una expresión de duelo y de respeto a la investidura del político mexicano que sin duda alguna, se ha convertido en inspiración de muchos mexicanos que día a día realizan intensos esfuerzos para llevar el sustento a sus familias y mantienen la esperanza de tener un mejor país para vivir.

 

La víspera, se ha expuesto una relatoría de hechos con la única intención de poner en perspectiva los acontecimientos registrados por periodistas mexicanos que ocupan un lugar importante en la memoria histórica de los trágicos acontecimientos de Lomas Taurinas aquel inolvidable 23 de marzo de 1994.

 

Por su importancia, se retoman extractos de las publicaciones referidas a modo de resumen y con la finalidad de aportar aspectos que en su momento, por censura o mutis gubernamental, no fueron revelados a la opinión pública que exigía a las autoridades el esclarecimiento de la muerte del licenciado Colosio Murrieta.

 

La inspiración de Peña Nieto

 

Como precandidato a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto destacó que el nombre del extinto sonorense es un referente que inspira su actuar, “es una gente que lamentablemente se frustró el proyecto que él encabezaba de una nueva generación para servirle a México… y sin duda, el priísmo en México vemos en él una figura que inspira nuestra actuación”.

 

A su arribo a Hermosillo, Sonora donde grabaría un spot televisivo en la Plaza Bicentenario, el virtual candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) dijo que el recuerdo de Colosio Murrieta es una figura que inspira su actuar.

 

“Es una gente que lamentablemente se frustró el proyecto que él encabezaba de una nueva generación para servirle a México… y sin duda, el priísmo en México vemos en él una figura que inspira nuestra actuación”, expuso el aspirante.

 

Peña Nieto expresó que en Sonora, los priístas requieren de un trabajo intenso “veo un priísmo distinto en Sonora, evidentemente somos un partido de oposición y eso nos lleva a intensificar nuestro trabajo y sobre todo a ganarnos la confianza ciudadana a través de la propuesta y el compromiso que hagamos con la sociedad de esta Entidad”.

 

El ex gobernador del Estado de México manifestó que a “Sonora yo lo siento muy bien y ya habrá la oportunidad de estar aquí en su momento para realmente dejar ante los sonorenses cual es la oferta y sobre todo el compromiso que quiero hacer con el Estado de Sonora”.

 

Mostró su interés de regresar una vez que inicie la campaña como candidato, “nos hemos reunido con los amigos que representan al priísmo allá en la Ciudad de México, evidentemente tendré mayor oportunidad ahora que inicie la campaña con gran interés de estar aquí en Sonora de reunirme con el priísmo, de trabajar al lado del priísmo cuando inicie la campaña y finalmente poder llegar con nuestra propuesta a este Estado”.

 

Quien no perdió la oportunidad de colgarse de la imagen del extinto Luis Donaldo Colosio Murrieta fue el precandidato presidencial Enrique Peña Nieto a su llegada a la capital sonorense, quien ofrece “un México de oportunidades” como hace 19 años lo hiciera el de Magdalena, Sonora.

 

Y si a usted le queda duda de que el ex gobernador del Estado de México utilizaba a su favor el recuerdo de Colosio Murrieta, sólo basta exponerle que el pasado 29 de diciembre del 2011 Peña Nieto llevó a cabo su primer mitin público en el municipio de Huejutla, Hidalgo, donde el sonorense inició su campaña el mismo mes de diciembre pero del 93.

 

En su arribo a la Plaza Bicentenario el mexiquense dijo “sin duda, es una figura política de este Estado que para el priísmo es un referente muy importante... es una gente que lamentablemente se frustró el proyecto que él encabezaba de una nueva generación para servirle a México… y sin duda, el priísmo en México vemos en él una figura que inspira nuestra actuación”. 

 

Pero la estrategia no solamente es del ahora Presidente de México sino que se ha convertido en un discurso de los priístas en general y comenzando por Joaquín Coldwell, quien el 2 de enero del 2012 dijo que con Enrique Peña Nieto México podrá ver realizado “los sueños incumplidos de Luis Donaldo Colosio”.

 

El asesino solitario

 

La hipótesis más sólida fue la del asesino solitario.

 

Mario Aburto Martínez, un obrero de 23 años, fue señalado como el presunto responsable. Aburto fue capturado a la salida del mitin y al rendir su declaración, se declaró culpable del homicidio. 

 

No obstante, las incongruencias del caso comenzaron a hacerse presentes, al especular sobre la imposibilidad de que una sola persona pudiera haber realizado los dos impactos de bala que mataron a Colosio Murrieta.

 

Durante las investigaciones salieron a la luz diversos sospechosos, e incluso se llegó a manejar la teoría de la existencia de hasta tres supuestos “Marios Aburtos”. En los días siguientes a la tragedia, fueron detenidos tres personajes que se encontraban alrededor del candidato: Vicente y Rodolfo Mayoral (padre e hijo), además del ex policía Tranquilino Sánchez. 

 

Con la consignación de los principales sospechosos –y supuestos cómplices de Aburto– la investigación comenzó a tomar forma a manos del fiscal especial Miguel Montes, bajo la línea de un complot para efectuar el asesinato.

 

Pese a la sospecha de contubernio, el procurador Diego Valadés retomó la hipótesis de un solo tirador, haciendo cada vez más confuso el esclarecimiento de los hechos. 

 

Según el análisis de los disparos realizados a Colosio (uno en la sien derecha con trayectoria hacia la izquierda y el otro a la altura del abdomen con trayectoria de izquierda a derecha), se concluyó que Mario Aburto pudo haber hecho ambos, gracias a un giro de 180 grados que el cuerpo del candidato realizó como producto del primer tiro.

 

El TLC

 

Transcurrían los meses del 99 cuando los mexicanos aún nos resistíamos a creer la gran fábula creada por los promotores extranjeros del Tratado de Libre Comercio, quienes, una y otra vez, y un millón de ocasiones nos bombardeaban con la figura del asesino solitario en la persona de Mario Aburto, sentenciado en el 95 a 40 años de cárcel.

 

Para el año 2000, con la asunción de Vicente Fox a la Presidencia de la República era más común escuchar la versión de que la muerte de Luis Donaldo Colosio Murrieta había sido producto de un complot, orquestado luego de aquel memorable discurso del 6 de marzo del 94 frente al Monumento de la Revolución:

 

¡Yo veo un México con hambre y con sed de justicia! Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla.

 

De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.

 

Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan. Ciudadanos que aún no tienen fincada en el futuro la derrota; son ciudadanos que tienen esperanza y que están dispuestos a sumar su esfuerzo para alcanzar el progreso.

 

Yo veo un México convencido de que ésta es la hora de las respuestas; un México que exige soluciones. Los problemas que enfrentamos los podemos superar.

 

Yo me propongo encabezar un gobierno para responderle a todos los mexicanos. El cambio con rumbo y con responsabilidad no puede esperar.

 

Manifiesto mi más profundo compromiso con Chiapas. Por eso debemos escuchar todas las voces, no debemos admitir que nadie monopolice el sentimiento de los chiapanecos.

 

Expreso mi solidaridad a todos aquellos chiapanecos que aún no han dicho su verdad, a todos aquellos que tienen una voz que transmitir y a todos aquellos que tienen una palabra que expresar.

 

Debemos de asumir y debemos de decidir. Debemos de decidir si nos asumimos plenamente como una sociedad plural o si concesionamos sólo a algunos la interlocución de nuestros intereses.

 

Chiapas es un llamado a la conciencia de todos los mexicanos. Pero nuestra propuesta de cambio, no se limita a responderle solamente a Chiapas. Le queremos responder a todos los mexicanos, a los de todos los pueblos, a los de todos los barrios, a los de todas las comunidades.

 

Queremos cumplirle a los chiapanecos, pero también a los mexicanos de la Huasteca, a los de La Laguna, a los de la Montaña de Guerrero, a los de la Sierra Norte de Puebla, a los de Tepito o a los de las barrancas de Álvaro Obregón, aquí en el Distrito Federal; a los del puerto de Anapra, en Ciudad Juárez, Chihuahua; a los de la Colonia Insurgentes, en Guadalajara, Jalisco; o a los de San Bernabé, en Monterrey, Nuevo León.

 

Mi compromiso es con todos los mexicanos; mi compromiso es luchar contra la desigualdad y evitar crear nuevos privilegios de grupo o de región.

 

La entrevista de Jorge Ramos

 

El 17 de marzo del 2003, el periodista Jorge Ramos realiza una entrevista que dio la vuelta al mundo en 24 horas.

 

Era a Rubén Aburto, padre del llamado asesino solitario:

 

Miami. Rubén Aburto, a sus 56 años, nunca antes se había subido a un avión. El primero lo tomó hace unos días para viajar de Los Angeles a Miami y realizar esta entrevista. 

 

Rubén Aburto me había dicho por teléfono que estaba enojado, muy enojado, y que quería decirlo todo sobre su hijo, Mario Aburto, acusado de ser el único responsable de la muerte del candidato priísta a la presidencia de México, Luis Donaldo Colosio. 

 

Efectivamente, cuando empecé a hablar con él, Rubén Aburto venía enojado y lo dijo todo. Ni siquiera las fuertes medicinas que está tomando contra las úlceras y el dolor de espalda lo hicieron detenerse. 

 

Este hombre que solo terminó el sexto grado de primaria en Michoacán, México, y que vino por primera vez a Estados Unidos en 1972 es, desde 1986, residente legal de este país. 

 

Su esposa de toda la vida es María Luisa. Con la excepción de Mario, todos sus hijos -Rafael, Ruben Jr., Jose Luis, Elizabeth y Karina- viven en Estados Unidos desde 1995 debido a las amenazas de muerte que han recibido en México. 

 

Su esposa y una de sus hijas, dice Rubén Aburto, fueron obligadas a desnudarse en una de las tantas averiguaciones judiciales. 

 

Esa afrenta él no la perdona. 

 

Mario es el único de la familia Aburto que vive en México. Para ser más exactos, está en la prisión de Almoloya de Juárez donde cumple una condena de 45 años por el asesinato de Colosio. 

 

Desde 1994 hasta el 2000 estuvo totalmente aislado del resto de la población del penal de alta seguridad. Pero con la entrada de Fox a la presidencia le han permitido comer y conversar con otros reos, y hasta jugar futbol y basquetbol en el patio de la prisión. 

 

Sin embargo, Mario Aburto aún duerme solo y está vigilado las 24 horas al día. Esto me lo contó su padre basado en las pláticas telefónicas que tienen.

 

Rubén Aburto venía bien preparado para la entrevista. Me atrevería a decir que llevaba años pensando en lo que iba a decir.

 

Me dijo que sospecha de los periodistas mexicanos porque, alguna vez, funcionarios de los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari y de Ernesto Zedillo se hicieron pasar por reporteros y que otros que sí eran periodistas no se atrevieron a publicar lo que él decía. 

 

Rubén Aburto me dio un montón de documentos que, a su entender, probaban una conspiración gubernamental para matar a Colosio, para encubrir el asesinato y para usar a su hijo, Mario, como chivo expiatorio del crimen. 

 

Los documentos, decenas de ellos, incluyen recortes de periódicos, fotografías del día del crimen -23 de marzo de 1994- y numerosos reportes de los cinco fiscales que nunca pudieron dar con un motivo por el asesinato ni con los autores intelectuales.

 

Pero lo más importante que traía Rubén Aburto eran unos pequeños cassettes 

-seis o siete- con las grabaciones de las conversaciones telefónicas que ha sostenido con su hijo durante casi nueve años. "Un día voy a hacer un libro", me dijo. Rubén Aburto no se separa de esos cassettes. Los trata con una delicadeza como si su vida dependiera de ellos. 

 

Me dejó escuchar varios de ellos. En uno, grabado a principios de 1995, se oye claramente a Mario Aburto decir: "Mira Papá, si no han agarrado al verdadero asesino material ¡imagínate! Nunca van a poder agarrar tampoco al intelectual”.

 

Un poco más adelante se escucha a Mario Aburto asegurar que “si un día me llegan a matar por cualquier cosa, lo importante es que ya la gente ya sabe que fue el mismo gobierno que lo mató (a Colosio) y que yo no fui”. 

 

“El gobierno mató al propio licenciado Colosio” dice Mario Aburto en la cinta de audio. 

 

“Mira, las autoridades al no tener a la mano a los verdaderos culpables agarran a un chivo expiatorio para acallar a la gente y mantenerla calmada…las personas que vinieron a torturarme me hicieron comentarios sobre eso también”. 

 

Tortura. Tanto Mario Aburto, en la cinta de audio, como su padre Rubén, aseguran que fue bajo tortura y con otros métodos coercitivos que Mario fue obligado a decir que él había asesinado a Colosio. “Mi único pecado es haber sido pobre”, oigo decir en una vieja grabadora negra a Mario Aburto, "y no tener para haber pagado un abogado defensor particular que me defendiera”. 

 

Hasta aquí la voz de Mario Aburto.

 

Me senté junto a Rubén Aburto frente a una pantalla de televisión y empezamos a ver los videos de ese 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana. Vimos una y otra vez el momento del disparo contra la cabeza de Colosio. Pero nunca se puede ver la cara del pistolero. 

 

Nadie ha hablado más con Mario Aburto sobre el caso Colosio que su propio padre. Rubén Aburto piensa que, posiblemente, dentro de “la escolta presidencial que cuidaba” a Colosio están sus verdaderos asesinos. 

 

Rubén Aburto no está seguro, siquiera, que la persona arrestada en Lomas Taurinas, momentos después de la muerte de Colosio, sea su hijo. El arrestado en el video tiene el pelo largo y bigote. “Mi hijo es lampiño”, me dice Rubén Aburto, y no tenía bigote. 

 

Además, dice su padre, Mario se había cortado el pelo 15 días antes y el arrestado en el video “está greñudo”. 

 

Jorge Ramos. ¿Es probable que la persona que arrestaron en Lomas Taurinas no sea su hijo?

 

Rubén Aburto. Es probable que no sea. Hay personas idénticas a mi hijo que pudo haber metido el gobierno. 

 

Ramos. Las declaraciones oficiales indican que Mario Aburto reconoce haber matado a Luis Donaldo Colosio. 

 

Rubén Aburto. No. Él dice lo que ellos quieren que diga. 

 

Ramos. Pero ¿por qué se va a incriminar el mismo? 

 

Rubén Aburto. Es a base de torturas y amenazas de muerte a él y a la familia…Cuando lo agarran en Lomas Taurinas a mi hijo se lo llevan, no directamente a la PGR (Procuraduría General de la República) de Tijuana, sino se lo llevaron a las orillas de Tijuana. Estuvo ahí y lo torturaron.

 

Estuvo presente en la tortura el gobernador de Sonora Mario Fabio Beltrones. 

 

Eso está confirmado de que ese estuvo presente en la tortura de mi hijo…Hay pruebas de eso, verdad, de que a mi hijo lo torturaron. Y le dijeron a mi hijo: si no de das culpable vamos a matar a tu mamá, a tu papá y a tus hermanos…a todos…Por eso mi hijo se dio culpable, porque lo amenazaron de muerte a él y a la familia. Eso es lo que le he dicho a todos los periodistas y sigo diciéndolo y gritándolo al mundo entero. 

 

Le muestro a Rubén Aburto un programa de televisión en el que aparece su hijo Mario, en la cárcel, participando en una recreación del crimen de Colosio. Mario Aburto, en el video, reconoce haber hecho el primer disparo a la cabeza de Colosio, pero no el segundo que impactó al candidato en el estómago. Hubo otro pistolero, se escucha decir a Mario Aburto en la cinta. 

 

Ramos. Su hijo, señor Aburto, está reconociendo ante una cámara de video que él mató a Colosio. 

 

R. Aburto. No, él no lo mató. A él ahí (y apunta a la pantalla) lo están obligado a hacer una obra de teatro. 

 

Ramos. ¿Es una mentira?

 

R. Aburto. Sí, es una mentira…Hay declaraciones de mi hijo ahí en Almoloya en que lo han inyectado, le pusieron droga a él. 

 

Ramos. Usted dice que su hijo no mató a Colosio… ¿Quiénes fueron, entonces? 

 

R. Aburto….Yo digo lo que ha dicho don Luis Colosio Fernández: que fueron dos tiradores del gobierno los que asesinaron a su hijo. 

 

Ramos. ¿Qué evidencia tiene de esto, señor Aburto, que fueron dos tiradores del gobierno (los que asesinaron a Colosio)? 

 

R. Aburto. Bueno, hay evidencias de que el ex presidente Carlos Salinas de Gortari en sus declaraciones acusa a Luis Echeverría. Y luego Luis Echeverría acusa a Carlos Salinas de Gortari. Entonces se comprende que este es un asesinato de los altos niveles del gobierno. Esas son las evidencias que hay, ellos lo han dicho…es un asesinato político de las altas esferas del gobierno. 

 

Rubén Aburto me comentó que él vio por televisión una entrevista que yo había tenido con Carlos Salinas de Gortari el 6 de octubre del 2000 en la ciudad de México. 

 

“¿Mandó usted matar a Colosio?”, le pregunté en ese entonces a Salinas. 

 

“Luis Donaldo Colosio era mi amigo entrañable”, me contestó el ex presidente.

 

“"Quienes afirman que Donaldo Colosio y yo tuvimos una diferencia, no conocen los diálogos intensos, la relación directa y el trabajo común político a lo largo de 15 años”.

 

“¿Usted no tuvo nada que ver con el asesinato de Colosio?” insistí.

 

“"Yo fui de los que más perdieron con la muerte de Colosio”, respondió molesto Salinas.

 

Ramos. Yo tuve la oportunidad de hablar con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari y él me dijo que no había mandado matar a Colosio.

 

R. Aburto...Bueno, se comprende que el licenciado Colosio...dio un discurso y en ese discurso el licenciado Colosio dio evidencias de lo que iba a hacer en el país. Se comprende que por ese discurso él dijo que se iba a separar al PRI del gobierno. 

 

Ramos. O sea ¿usted cree que fue una conspiración del gobierno de Salinas de Gortari la que culminó con la muerte de Colosio?

 

R. Aburto. Mi teoría es, pues, que sí. Que sí. Posiblemente el gobierno de Salinas sí pudo haber sido. 

 

Ramos. ¿No tiene evidencias de esto? 

 

R. Aburto. Las evidencias son que ellos, mutuamente, se están acusando...Carlos Salinas de Gortari acusa al ex presidente Luis Echeverría Álvarez y Luis Echeverría Álvarez acusa al licenciado Carlos Salinas de Gortari. 

 

Ramos. Yo no he escuchado esas declaraciones. Pero usted ¿sí las ha escuchado?

 

R. Aburto. Las he visto dentro del periodismo. Las he leído. 

 

Paramos para ver de nuevo, en la pantalla de televisión, el momento en que Colosio recibe un balazo en el cráneo y cae al suelo. El estudio de televisión donde entrevisto a Rubén Aburto está helado; se apagan las luces y ahora está totalmente oscuro. Rodamos la cinta. 

 

La piel se me pone como carne de gallina, igual que la primera vez que vi ese video. En cámara lenta, superlenta, una y otra vez nos quedamos con los ojos fijos, incrédulos, en la mano que dispara.

 

“Este es el momento en el que matan a Colosio el 23 de marzo”, le digo a Rubén Aburto. 

 

“Ahí está”. No me dice nada. Por varios minutos tratamos de encontrar a su hijo, Mario Aburto, entre las personas que rodean a Colosio antes de su muerte. No lo vemos. 

 

“Mi hijo nunca estuvo cerca de Colosio”, asegura desafiante, confiado, Rubén Aburto. 

 

“Nunca estuvo cerca”.

 

Posdata. Rubén y Mario Aburto hablan 10 minutos por teléfono cada tres o cuatro meses. 

 

Mario Aburto habla por cobrar desde la cárcel a la casa de su padre en California, cerca de Los Ángeles. 

 

“Gano muy poco”, me dice a manera de explicación, “y las llamadas telefónicas están muy caras”. Pero Rubén Aburto ha vuelto a hablar del caso Colosio -nueve años después de su muerte- porque está convencido de la inocencia de su hijo y porque está buscando a un abogado privado que logre reabrir el caso. Varios abogados se han negado a hacerlo por miedo, me dijo. 

 

Uno que iba a retomar el caso recibió una amenaza de muerte contra su familia y se retiró inmediatamente. “¿No sabe usted quién me podría ayudar?” me preguntó antes de irse al aeropuerto de Miami para tomar su vuelo -el segundo de su vida- a Los Ángeles. 

 

Allá, medio escondido, está su refugio. Y desde allá todos los días Rubén Aburto planea cómo liberar a su hijo. 

 

Es su misión. 

 

“Estoy seguro que mi hijo no fue”, me dice. Y si no fue él, entonces: ¿Quién o quiénes?

 

Esta tesis del asesino solitario, que resultó la más favorable para que la clase política mexicana consiguiera impunidad cerrando el paso a una investigación más profunda del asesinato, es echada por tierra por la videograbación presentada en Guadalajara, a la que se ha tratado de desestimar, lamenta Gastón Pardo.

 

Otras expresiones sostienen que el discurso del 6 de marzo fue escuchado por los promotores del Tratado del Libre Comercio que intentaban apoderarse de la mano de obra y del capital mexicano, hecho que no compartía el de Magdalena, Sonora y sí, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari y José Córdova Montoya.

 

De esta manera, no son pocos los mexicanos que piensan que el atentado contra Colosio Murrieta fue una conspiración, que tradicionalmente llamamos “complot” por estar más apegada a nuestra idiosincrasia, como bien lo estableciera en su momento el líder de la Izquierda en México, Andrés Manuel López Obrador. 

 

En este 2013, después de 19 años de la muerte de Luis Donaldo, sigue en la conciencia colectiva la idea del crimen de Estado; sin embargo, en la conciencia de los políticos priístas hoy de nuevo en Los Pinos, mantendrán la versión del asesino solitario pues para ellos es la película que se grabaron en su conciencia.

 

Con una estrategia similar a la de una dictadura perfecta, la segunda parte del Salinismo hará lo imposible para que las nuevas generaciones de mexicanos no conozcan la verdad.

 

DISCURSO ÍNTEGRO. MONUMENTO A LA REVOLUCIÓN, 6 DE MARZO DE 1994

 

Compañeras y compañeros de partido;

 

Compatriotas:

 

Aquí está el PRI con su fuerza. Aquí está el PRI con sus organizaciones; está con su militancia, está con la sensibilidad de sus mujeres y de sus hombres. Aquí está el PRI con su recia vocación política. Aquí está el PRI para alentar la participación ciudadana.

 

Aquí está el PRI para mantener la paz y la estabilidad del país, para preservar la unidad entre los mexicanos. Aquí está el PRI en pie de lucha. Aquí está el PRI celebrando un año más de intensa actividad política.

 

Aquí está el PRI que reconoce los logros, pero también el que sabe de las insuficiencias, el que sabe de los problemas pendientes.

 

Aquí está el PRI que reconoce que la modernización económica sólo cobra verdadero sentido, cuando se traduce en mayor bienestar para las familias mexicanas y que para que sea perdurable debe acompañarse con el fortalecimiento de nuestra democracia.

 

Esta es la exigencia que enfrentamos y a ella responderemos con firmeza.

 

El PRI reconoce su responsabilidad y ésta es de la mayor importancia para el avance político de México. Los priístas sabemos que ser herederos de la Revolución Mexicana es un gran orgullo, pero ello no garantiza nuestra legitimidad política. La legitimidad debemos ganarla día con día, con nuestras propuestas, con nuestras acciones, con nuestros argumentos.

 

Como Partido, tuvimos un nacimiento que a todos nos enorgullece: el PRI evitó que México cayese en el círculo vicioso de tantos países hermanos de Latinoamérica, que perdieron décadas entre la anarquía y la dictadura.

 

La estabilidad, la paz interna, el crecimiento económico y la movilidad social, son bienes que hubieran sido inimaginables sin el PRI.

 

Pero nuestra herencia debe ser fuente de exigencia, no de complacencia ni de inmovilismo. Sólo los partidos autoritarios pretenden fundar su legitimidad en su herencia.

 

Los partidos democráticos la ganamos diariamente.

 

Amigas y amigos del partido:

 

Surgimos de una Revolución que hoy sigue ofreciendo caminos para las reivindicaciones populares. A sus principios de democracia, de libertad y de justicia es a los que nos debemos.

 

Los ideales de la Revolución Mexicana inspiran las tareas de hoy. La Revolución Mexicana, humanista y social, nos exige y nos reclama. La Revolución Mexicana es todavía hoy nuestro mejor horizonte.

 

Encabezaremos una nueva etapa en la transformación política de México. Sabemos que en este proceso, sólo la sociedad mexicana tiene asegurado un lugar. Los partidos políticos tenemos que acreditar nuestra visión.

 

En esta hora, la fuerza del PRI surge de nuestra capacidad para el cambio, de nuestra capacidad para el cambio con responsabilidad. Así lo exige la Nación.

 

Nuestra visión y nuestra vinculación histórica con el gobierno nos aseguró la oportunidad de participar en los grandes cambios del país. La fuerza del gobierno fue en buena medida la fuerza de nuestro Partido. Pero hoy el momento es otro: sólo nuestra capacidad, nuestra propia iniciativa, nuestra presencia en la sociedad mexicana y nuestro trabajo, es lo que nos dará fortaleza.

 

Nadie podrá sustituir nuestro esfuerzo. Nadie podrá asegurarnos un papel en la transformación de México si nosotros no luchamos por él, si nosotros no lo ganamos ante los ciudadanos.

 

Quedó atrás la etapa en que la lucha política se daba, esencialmente, hacia el interior de nuestra organización y no con otros partidos. Ya pasaron esos tiempos.

 

Hoy vivimos en la competencia y a la competencia tenemos que acudir; para hacerlo se dejan atrás viejas prácticas: las de un PRI que sólo dialogaba consigo mismo y con el gobierno, las de un partido que no tenía que realizar grandes esfuerzos para ganar.

 

Como un partido en competencia, el PRI hoy no tiene triunfos asegurados, tiene que luchar por ellos y tiene que asumir que en la democracia sólo la victoria nos dará la estatura a nuestra presencia política.

 

Cuando el gobierno ha pretendido concentrar la iniciativa política ha debilitado al PRI.

 

Por eso hoy, ante la contienda política, ante la contienda electoral, el PRI, del gobierno, sólo demanda imparcialidad y firmeza en la aplicación de la ley. ¡No queremos ni concesiones al margen de los votos ni votos al margen de la ley!

 

No pretendamos sustituir las responsabilidades del gobierno, pero tampoco pretendamos que el gobierno desempeñe las funciones que sólo a nosotros, como partido, nos corresponde desempeñar.

 

Hoy estamos ante una auténtica competencia. El gobierno no nos dará el triunfo: el triunfo vendrá de nuestro trabajo, de nuestro esfuerzo, de nuestra dedicación.

 

Los tiempos de la competencia política en nuestro país han acabado con toda presunción de la existencia de un partido de Estado. Los tiempos de la competencia política son la gran oportunidad que tenemos como partido para convertir nuestra gran fuerza en independencia con respecto del gobierno.

 

Hoy somos la opción que ofrece el cambio con responsabilidad. Somos la opción que mejor conoce lo que se ha hecho. Que sabe de los resultados de sus programas, de sus aciertos y de sus errores.

 

Somos la opción capaz de conservar lo que ha tenido éxito y somos la opción de encontrar nuevos caminos de solución para los problemas pendientes.

 

No entendemos el cambio como un rechazo indiscriminado a lo que otros hicieron. Lo entendemos como la capacidad para aprender, para innovar, para superar las deficiencias y los obstáculos.

 

¡Cambiemos, sí! ¡Cambiemos! ¡Pero hagámoslo con responsabilidad, consolidando los avances reales que se han alcanzado, y por supuesto, manteniendo lo propio: nuestros valores y nuestra cultura!

 

¡México no quiere aventuras políticas!

 

¡México no quiere saltos al vacío! ¡México no quiere retrocesos a esquemas que ya estuvieron en el poder y probaron ser ineficaces! ¡México quiere democracia pero rechaza su perversión: la demagogia!

 

Ofrecemos cambio con rumbo y responsabilidad, con paz, con tranquilidad. Se equivocan quienes piensan que la transformación democrática de México exige la desaparición del PRI.

 

No hemos estado exentos de errores, pero difícilmente podríamos explicar el México contemporáneo sin la contribución de nuestro partido. Por eso, pese a nuestros detractores y a la crítica de nuestros opositores, somos orgullosamente priístas.

 

Debemos admitir que hoy necesitamos transformar la política para cumplirle a los mexicanos.

 

Proponemos la reforma del poder para que exista una nueva relación entre el ciudadano y el Estado.

 

Hoy, ante el priísmo de México, ante los mexicanos, expreso mi compromiso de reformar el poder para democratizarlo y para acabar con cualquier vestigio de autoritarismo.

 

Sabemos que el origen de muchos de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder. Concentración del poder que da lugar a decisiones equivocadas; al monopolio de iniciativas; a los abusos, a los excesos. Reformar el poder significa un presidencialismo sujeto estrictamente a los límites constitucionales de su origen republicano y democrático.

 

Reformar el poder significa fortalecer y respetar las atribuciones del Congreso Federal.

Reformar el poder significa hacer del sistema de impartición de justicia, una instancia independiente de la máxima respetabilidad y certidumbre entre las instituciones de la República.

 

Reformar el poder significa llevar el gobierno a las comunidades, a través de un nuevo federalismo. Significa también nuevos métodos de administración para que cada ciudadano obtenga respuestas eficientes y oportunas cuando requiere servicios, cuando plantea sus problemas, o cuando sueña con horizontes más cercanos a las manos de sus hijos.

 

Estos son mis compromisos con la reforma del poder. Es así como yo pienso que cada ciudadano tendrá más libertades, más garantías, para que sus intereses sean respetados; para gozar de seguridad y de una aplicación imparcial de la ley.

 

Los priístas creemos en el cambio con responsabilidad.

 

Por eso es que hemos hecho nuevas propuestas, que hemos asumido nuevas tareas. Por eso es que convocamos – antes que nadie – a un debate entre los candidatos a la Presidencia de la República.

 

Hemos alentado acuerdos entre partidos; hemos planteado revisar el listado electoral; hemos solicitado la participación de observadores en todo el proceso electoral y la integración de un sistema de resultados oportunos.

 

Por eso es que también hemos resuelto dar transparencia a todos nuestros gastos.

Estamos por elegir candidatos a diversos cargos de elección popular.

 

Amigas y amigos:

 

Tenemos que aprovechar este proceso para darle mayor fuerza a nuestra organización. Todos los priístas tenemos una tarea que cumplir, todos tenemos una responsabilidad que asumir.

 

No queremos candidatos que, al ser postulados, los primeros sorprendidos en conocer su supuesta militancia, seamos los propios priístas.

 

Asumimos todos estos compromisos de reforma republicana, de reforma democrática y federal; de reforma de los procedimientos y de su contexto; de reforma interna del PRI.

 

Y lo hacemos porque somos conscientes que la sociedad mexicana ha cambiado y que demanda en consecuencia un cambio en las prácticas políticas. El PRI participará con civilidad y con respeto a nuestro pluralismo en las elecciones del 21 de agosto.

 

Como candidato del PRI a la Presidencia de México reafirmo mi compromiso indeclinable con la transformación democrática de México.

 

Que se entienda bien: ese día sólo podrá haber un solo vencedor. Sólo es admisible el triunfo claro, inobjetable, del pueblo de México.

 

Y para que el pueblo de México triunfe el 21 de agosto, los partidos políticos – todos – tendremos que sujetarnos a la ley y sólo a ella, sin ventajas para nadie, sin prepotencias, sin abusos y sin arbitrariedades.

 

Por ello, congruente con mi exigencia de una elección democrática, aspiro a que el Congreso de la Unión decida las reformas electorales que procedan, siempre a partir de los consensos que los partidos hemos venido construyendo en el marco del Acuerdo por la Paz, la Justicia y la Democracia, firmado el 27 de enero.

 

Aspiro a que juntos ampliemos la autonomía y afiancemos la imparcialidad de nuestros organismos electorales, a fin de que la voluntad popular y sólo ella, determine los resultados de los comicios.

 

Confiabilidad, certeza, regularidad y limpieza electorales no pueden seguir siendo sólo aspiraciones, tienen que ser realidades que se impongan en las conciencias de los ciudadanos. De ahí nuestro compromiso con la participación de observadores en el proceso electoral.

 

La elección es de la sociedad y por tanto no puede ser un asunto cerrado. Su transparencia exige de la participación de observadores y no excluye que de ella pueda darse el más amplio testimonio, tanto por parte de nuestros ciudadanos como de visitantes internacionales. De ninguna manera tenemos por qué mirar con temor a quienes desean conocer la naturaleza de nuestros procesos democráticos.

 

Nuestras elecciones – y lo digo con pleno convencimiento – no tendrán vergüenzas qué ocultar.

 

El PRI estará al frente del avance democrático de México, asumiendo sus responsabilidades y respondiendo a las exigencias de la sociedad mexicana.

 

En estos meses de intensos recorridos por todo el país, de visita a muchas comunidades, de contacto y diálogo con mi Partido y con la ciudadanía entera, me he encontrado con el México de los justos reclamos, de los antiguos agravios y de las nuevas demandas; el México de las esperanzas, el que exige respuestas, el que ya no puede esperar.

 

Ese es el México que nos convoca hoy; ese es el México que convoca a mi conciencia; ese es el México al que habremos de darle seguridad, al que habremos de darle rumbo en la nueva etapa del cambio.

 

Yo veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso; de comunidades indígenas que tienen la gran fortaleza de su cohesión, de su cultura y de que están dispuestas a creer, a participar, a construir nuevos horizontes.

 

Yo veo un México de campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen. He visto un campo empobrecido, endeudado, pero también he visto un campo con capacidad de reaccionar, de rendir frutos si se establecen y se arraigan los incentivos adecuados.

 

Veo un cambio en el campo; un campo con una gran vocación productiva; un campo que está llamado a jugar un papel decisivo en la nueva etapa de progreso para nuestro país.

 

Yo veo un México de trabajadores que no encuentran los empleos ni los salarios que demandan; pero también veo un México de



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Comentarios



ELISA MENDOZA

Y DONDE DEJA USTED EN ESTA TRISTE HISTORIA A DON BELTRONE MI ESTIMADO ALEJANDRO MATTY ORTEGA?... PORQUE NO PODEMOS NEGAR QUE QUIEN SABE QUIEN MATO A LUIS DONALDO COLOSIO ES BELTRONES Y SALINAS.

2017-03-24
saul mendoza

Don Alejandro Matty si Colosio no fue nadie no entiendo porque tanta pasion por una persona que nunca fue presidente ni nunca hizo nada por México y menos por Sonora..

2017-03-24

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