La economía sonorense en recesión





Dr. Carlos G. Palafox Moyers Dossier Politico

Dia de publicación: 2018-06-14


Cuarta y última parte

En la entrega anterior señalábamos a la industria minera en Sonora como un pilar fundamental para mantener la estabilidad económica del Estado ya que representa aproximadamente el 17% del Producto Interno Bruto del Estado. Además en 22 municipios es una de las actividades de mayor importancia en la generación de valor, así como del empleo.

Pero también resaltábamos las   características negativas de  la industria minera ya que sólo es extractora de  minerales y metales en el estado.  Por tanto, Sonora aparece a partir de esta actividad como una región extractora y no industrializadora de estos materiales, carente de política pública o empresarial  que articule a este sector con alguna cadena de valor  en la región.

Además presentan una tendencia  marcada para conformar estructuras monopólicas y oligopólicas que no sólo concentran la extracción y producción de materias primas en unas  cuantas  empresas,  sino que además dicha estructura les genera  una  fuerza política considerable  para negociar cualquier situación incómoda que les pudiese perjudicar, como el caso de contaminación de 2014 del Grupo México o lograr beneficios fiscales.

También señalamos que la guerra por el agua ya inició. A la fecha existen al menos 916 conflictos sociales en todo el país que se han generado a partir de la disputa de las reservas hídricas entre grupos poblacionales y empresas con proyectos de desarrollo en los ámbitos de la minería, la agroindustria, los hidrocarburos, la generación de energía y la urbanización. En México y Sonora prevalece un modelo de gestión excluyente e insostenible que favorece a los negocios particulares, debido a que se fomenta la sobreexplotación y contaminación del agua. Dentro de muy poco tiempo se generarán conflictos entre estos 22 municipios y las empresas mineras, causadas por la lucha del vital líquido, por lo que es prioritario ir elaborando  proyectos regionales a partir de nuevas vocaciones de la región.

 El otro pilar para el crecimiento de la economía sonorense es la industria manufacturera, especialmente la industria automotriz. De acuerdo con los datos de INEGI (2016) la industria manufacturera aportaba aproximadamente el 24% del Producto Interno Bruto del Estado y  la industria automotriz aportaba el 12% en el mismo período. La industria automotriz  Ford ha transitado por diversas fases en su proceso de producción en los últimos 10 años en el Estado de Sonora, sin embargo en los últimos meses se han truncado algunos de los proyectos de gran envergadura para la región.

 Así en julio de 2015, la Ford anuncio al Sindicato de Trabajadores Automotrices de América (UAW) que trasladaría la nueva producción de Ford Focus y C-MAX a partir de 2018. Con ello, estos vehículos dejarían de ensamblarse en la planta de montaje de Michigan. Fue hasta agosto de 2016 que Ford anunció que era México  como parte del plan de fabricar sus autos pequeños en el país. ​El sitio elegido para armar los autos era la nueva planta que planeaban construir en San Luis Potosí, que tendría una inversión de mil 600 millones de dólares y que funcionaría  a partir de  2018. En ese proceso de decisión se encontraba la Ford cuando aparece la figura de un candidato a la presidencia de los Estados Unidos y cuestiona severamente a los corporativos y sus estrategias.

Las críticas de Trump a las automotrices como General Motors y Ford se mantuvieron luego de ganar la presidencia, y amenazó con aplicar altos aranceles a las empresas que trasladaran la producción de Estados Unidos a México y luego exportaran sus productos.  La presión fue de tal magnitud que se ordenó la cancelación de la construcción de la nueva planta en San Luis Potosí, sin embargo  la próxima generación del Focus se construiría en la planta que se tiene en Hermosillo, señalaba  Ford. Poco duro el gusto, apenas 5 meses después de cancelar la planta en San Luis Potosí y afirmar que el Focus se construiría en Hermosillo, la empresa dio un giro a la historia. Ahora la fabricación del compacto sería en China, esto con el fin de ahorrar millones de dólares. Comenzará su producción en el país asiático en 2019, cuando ponga fin a su fabricación en Michigan.

Con estas decisiones la Ford abandona completamente aquella 'romántica' idea de trasladar la producción de automóviles pequeños a México y golpea de manera directa al Estado de Sonora, especialmente a la Ciudad de Hermosillo por las expectativas que se habían generado sobre este magno proyecto. El planteamiento de la empresa Ford es que en la planta de Hermosillo se enfocaría en cubrir la demanda de Fusión y MKZ para el mercado norteamericano. 

Pero al parecer no se consideró el comportamiento de la demanda de estos dos compactos en el mercado norteamericano ya que las ventas de autos nuevos bajó en Estados Unidos en el año 2017, por primera vez desde la crisis financiera, y la tendencia podría mantenerse en este 2018 a pesar del sólido crecimiento económico.

 El año pasado, 17.23 millones de autos nuevos fueron vendidos en Estados Unidos; lo que significa 1.5% menos que en el año anterior cuando se alcanzó un récord. La empresa GM vendió algo más de 3 millones de vehículos nuevos en el 2017, lo que significa una baja de 1.3% respecto a 2016.  Por su parte Ford bajó 1.1% a 2,57 millones de autos y Fiat Chrysler bajó 8.3% al vender 2 millones de vehículos. Desafortunadamente la Ford ilustra esa tendencia. Las ventas del  Ford Fusion cayeron 21.2%. Pasaron de más de 300.000 unidades en 2015 a 265.800 en 2016, y terminó el año 2017 con 209.623 unidades vendidas, casi 100.000 menos que en 2015.

 Esta caída en la demanda del Fusión, en el país vecino, impactó en la  cancelación del tercer turno de trabajo de la Planta Ford Hermosillo lo que provocó que alrededor de 2 mil 500 trabajadores del Parque Industrial fueran despedidos a finales de 2017. Sólo de Ford fueron 600 los despedidos y de las proveedoras mil 876 recortados. Sin embargo hay que señalar que los datos del IMSS señala únicamente el efecto directo, sin incluir los efectos indirectos especialmente al sector servicios y la cifra se acercaría a los 6 mil trabajadores afectados.

La situación se vuelve crítica debido a que se señala que el futuro del  Ford Fusion  (Ford Mondeo en Europa y China) está atravesando algunos problemas.  Al inicio del presente año se extendía el rumor de que Ford trasladaría la producción del Ford Mondeo de Europa y México hacia China  hecho que la firma desmintió categóricamente. Sin embargo el periódico Detroit News afirma que Ford ha cancelado el programa de rediseño para la tercera generación del sedán, prevista para 2020, y que se está planteando el futuro del modelo. Con el breve análisis realizado se mantiene la hipótesis de que el clúster más dinámico y avanzado es el automotriz, sin embargo, los beneficios directos e indirectos no han tenido un impacto sustancial en la economía local, por lo que no se ha manifestado, hasta ahora, la capacidad de aprendizaje tecnológico de empresas y de la región y hay poca o nula interacción sistémica entre empresas e instituciones de la región. El clúster automotriz no derramó beneficios en el estado como lo hacían suponer los especialistas locales.

La economía sonorense no ha logrado especializarse en una, o varias ramas productivas manufactureras, ligadas a la economía del conocimiento, que permita fortalecer los encadenamientos con  empresas locales.

Ante este problema, se debe diseñar una política industrial local para las pequeñas y medianas empresas, en el contexto global–local, que propicie un ambiente institucional que a su vez permita construir ventajas competitivas en la formación de capital y de recursos humanos.  Y esto se logra a partir de la llegada de nuevas inversiones de la industria automotriz como la Toyota, Nissan, GM, entre otras. Y ello implica una nueva política de atracción de inversión. De no hacerse  se supone que el gobierno-actual y anteriores- se han manifestado por una economía de servicios dejando atrás el viejo modelo secundario exportador como eje de desarrollo para Sonora diseñado en la década de los ochenta del siglo pasado. El período recesivo de la economía sonorense se puede volver crónico y afectar la maltrecha economía familiar de una parte importante de los ciudadanos sonorenses, al derrumbarse estos dos pilares de crecimiento.

Dr. Carlos Germán Palafox Moyers.

Investigador-Docente del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora y Consejero del Observatorio de Convivencia y Seguridad del Estado de Sonora (OCSES).


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