México, sin presupuesto, médicos ni fármacos suficientes para atender enfermedades mentales



Se estima que alrededor del 30% de la población requiere este tipo de atención, no obstante, sólo se atiende a cerca del 6%: Asociación Psiquiátrica Mexicana. Existen pocos especialistas y están concentrados, además de que hay una escasez de medicamentos, dicen expertos

Tomado de: Isaac Torres / Crónica

Dia de publicación: 2017-09-11


"El médico general es el primero y no pocas veces el único que toma contacto con los enfermos, cuyos problemas tienen implicaciones psicológicas importantes. Por ello, es necesario que esté capacitado para manejar conceptualmente los aspectos psicológicos con la misma destreza con que maneja los aspectos morfológicos y funcionales. 

“El contacto diario con los enfermos, vivido en su dimensión psicológica, hace más profundas y comprensivas las acciones médicas. Esta dimensión contribuye también a fortalecer el sentido de dignidad del médico, porque le devuelve aquello que tradicionalmente tuvo: el acceso a la intimidad de los enfermos”. 

El destacado médico y neuropsiquiatra Ramón de la Fuente suscribía lo anterior en su libro Psicología médica, referente básico de la literatura del área en México y Latinoamérica. Hoy en día, el planteamiento del fundador del Instituto Nacional de Psiquiatría (INP), que ahora lleva su nombre, retoma su significado en un escenario más complejo, visto a más un par de décadas de distancia de la publicación de la obra. Los médicos generales son la primera barrera de defensa para el tratamiento de padecimientos psicológicos y psiquiátricos del país, y es en este primer nivel de atención médica donde podría encontrarse una solución parcial para aliviar al país de sus trastornos mentales. 

Esto se debe una aritmética elemental: en México no existen especialistas suficientes para atender a la población que padece algún padecimiento mental. No sólo están rebasados, sino además se mantienen concentrados en las ciudades más importantes del país. 

“Aproximadamente el 30 por ciento de la población mexicana sufrirá de algún padecimiento mental”, señala Enrique Chávez León, presidente de la Asociación Psiquiátrica Mexicana —asociación también fundada por De la Fuente—. “No obstante, sólo el 6.4 por ciento de la población tiene tratamiento actualmente, eso implica alrededor de 7 millones de personas con una enfermedad mental, por otra parte, hasta el 2016 sólo había 4 mil 396 psiquiatras. Esto significa que sólo tenemos 3.7 especialistas por cada 100 mil habitantes, y mientras la mayoría están concentrados en la Ciudad de México, en Tlaxcala sólo hay uno”. 

Aunque lo ideal es que este tipo de problemas de salud sean atendidos por los especialistas y aún cuando su número crezca cada año, hay una mala distribución de estos en el territorio nacional, refiere, por su parte, Eduardo Ángel Madrigal de León, director de Servicios de Atención Psiquiátrica de la Secretaría de Salud. “Seguimos mal distribuidos y concentrados en las grandes ciudades: la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, que concentran poco más del 61 por ciento de especialistas, lo que significa que el resto del país tiene grandes dificultades para atender estos problemas de salud”. 

Con una atención oportuna, añade, alrededor de un 70 por ciento de pacientes con estos padecimientos responden bien a los tratamientos, por lo que entonces se necesita buscar políticas públicas para el acceso universal a los fármacos del sector a través de los diferentes sistemas de salud en el país, proporcionados ya no tanto por los especialistas, sino por personal capacitado.

“Graduamos a 149 especialistas al año, una tasa extremadamente baja para las necesidades del país y que no cubrirá la atención requerida”, dice, por su parte, Chávez León. Si bien se cuenta con psicólogos y psiquiatras, también hay que buscar una mejor atención de los médicos, agrega, por lo que en la Asociación Psiquiátrica Mexicana se han preocupado por establecer un vínculo con el Colegio de Medicina Interna de México y otras instituciones para capacitarlos en el manejo de la salud mental. “Si tienen la preparación apropiada, resolveríamos en mucho la problemática que enfrentamos, aun en contextos de inseguridad y violencia —donde se han incrementado los casos de estrés postraumático— o el incremento del uso de sustancias como la mariguana y alcohol —asociadas a diversos padecimientos psicológicos, como depresión y ansiedad—, habrá recursos humanos bien preparados para enfrentarlos”. 

Un ejemplo de lo anterior ha sido puesto en marcha de manera unilateral en un estudio realizado por investigadores de la UNAM y el INP, pertenecientes al Seminario de Estudios sobre la Globalidad, el cual dirige Juan Ramón de la Fuente. Los especialistas han estudiado cómo el fenómeno de la violencia ha incrementado los padecimientos psicológicos en la población de Ixcateopan, Guerrero, con el objetivo de hacer un diagnóstico y poner en marcha un modelo de atención de salud mental y psicosocial.

En meses pasados, los investigadores han identificado la prevalencia de trastornos mentales como estrés postraumático, con una incidencia entre cinco y siete veces mayor al promedio en esta comunidad, además de un mayor consumo de alcohol y niveles de depresión más altos que el promedio nacional.  “Además, hay un fenómeno que podría no ser intrínseco en Guerrero y que se relaciona con el incremento de la violencia de género, la violencia sexual y la violencia hacia los niños”, apunta Deni Álvarez Icaza, coordinadora del estudio. 

En este escenario, los especialistas implementaron proyectos para fortalecer las habilidades de médicos de primer nivel que no tienen capacitación en salud mental para tratar a los pacientes. La especialista explica que para hacer un diagnóstico de salud mental basta con elementos básicos aprendidos en la carrera de medicina, sin embargo, no es un área donde se les proporcione capacitación continua.

Por ello, en Ixcateopan han proporcionado de nuevo esta formación a los médicos, para refrescar sus conocimientos y darles adicionalmente las herramientas necesarias para que identificar pacientes con depresión, estrés postraumático y otros problemas donde, desde el área médica, se puedan hacer intervenciones breves y sencillas que van de la modificación conductual a la administración de medicamentos, que en ciertas situaciones es necesaria, sin embargo, muchos médicos ya no están familiarizados con su prescripción.

“El trabajo con los psicólogos es más arduo porque la mayoría no tiene información clínica, por lo que se debe comenzar de cero. Por ello, este trabajo forma parte de una iniciativa por subespecializar recursos humanos para la atención de estas víctimas”. 

FÁRMACOS. El problema de falta de especialistas en el país sólo es parte de una imagen más grande y compleja, donde otro de sus elementos importantes es la insuficiencia de medicamentos para tratar a los pacientes. “Es un tema muy preocupante: consideremos que sólo el 6.4 por ciento de la población tratada cumple el criterio de calidad en la atención, un nivel bajo, y la razón más importante por la cual no se incrementa es porque otros tratamientos no cumplen los criterios debido a que los pacientes no consumen el medicamento adecuado”, subraya Maria Elena Medina Mora, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente.

Existen muchos casos de depresión, ejemplifica, donde los pacientes toman ansiolíticos, pero no antidepresivos debido a que no son proporcionados por el sistema público de salud y son muy costosos, por lo que los pacientes no pueden comprarlos. “El medicamento para la atención ambulatoria en los hospitales de tercer nivel no está cubierto y eso propicia que la población lo deje de consumir”.

Las enfermedades mentales crecen, aunque no en la proporción de los medicamentos que están disponibles para la atención, refiere Astrea Ocampo Gutiérrez, vicepresidenta de la empresa mexicana Psicofarma. “Hay medicamentos importantes para tratar depresión y ansiedad que no están incluidos en los cuadros de licitaciones para el próximo año; en la parte de psiquiatría habría un incremento, con respecto a este año, de sólo 1.2 millones de piezas. Todo esto es insuficiente para tratar a la población mexicana con este tipo de padecimientos”.

Añade, además, que ha habido un incremento en las compras particulares de los mexicanos para adquirir estos fármacos, los cuales, por otra parte, podrían ser abastecidos al sistema público de salud en su totalidad por el mercado nacional, sin tener que importar la mayoría, como ocurre actualmente. 

De acuerdo con Medina Mora, la proporción de medicamentos que el sector salud compra para trastornos psiquiátricos es “irrisorio”. “Es más, al instituto no lo incluían porque comprábamos muy poco. Hay un gran desabasto de medicamentos, lo cual se relaciona con la calidad del tratamiento”.

FALTA DE RECURSOS. Para los especialistas, este desabasto de recursos humanos capacitados y de fármacos tiene una base común, la falta de presupuesto del sector salud destinado a las enfermedades psiquiátricas. El titular de los Servicios de Atención Psiquiátrica de la Secretaría de Salud refiere que la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que los países destinen del 10 a, al menos, 5 por ciento de su presupuesto asignado a salud al sector de salud mental.

“En México el presupuesto que se destina es del 2 por ciento y es un poco engañoso porque aumenta cuando existe algún programa con infraestructura, que es más bien temporal”. La gran parte de los montos asignados al sector, añade, han sido empleados para la infraestructura que el país ha construido hasta ahora. “Tenemos 33 hospitales psiquiátricos en todo el país, pero ya no se ha construido más infraestructura ni aumentado el presupuesto. A la par, también debemos de avanzar en el aumento de la cobertura tanto en el primer nivel de atención, como en los hospitales generales de segundo nivel”. 

Medina Mora enfatiza que además de incrementar el presupuesto se requiere una mejor distribución, puesto que “hoy por hoy no se gasta del todo bien”. Adicionalmente, destinar sólo el dos por ciento del gasto en salud al sector “es más bajo de lo que se esperaría para nuestro nivel de desarrollo”.

La también miembro de El Colegio Nacional, dice que el problema se torna más grave si se considera cuánto más cuesta el hecho de no atender a esta población. “Más del 70 por ciento de las personas que padecen una enfermedad mental se encuentran en edad productiva; una persona enferma reduce en 33 por ciento sus ingresos en promedio. La OCDE calcula que esta falta de productividad podría significar el 4 por ciento del PIB mundial”.

Madrigal de León dice que el desafío de instituciones públicas y privadas es la búsqueda de una mejor organización para prestar los servicios adecuados, aún frente al bajo presupuesto que tiene el sector. “Desde diferentes trincheras debemos redoblar esfuerzos para visibilizar el problema de la salud mental en México y normalizar sus enfermedades. Por otra parte, debemos buscar más recursos y una mejor organización con los prestadores de servicios. Sólo así podremos disminuir la brecha de la atención, porque hoy en día de cada cinco personas que necesitan atención en la materia, sólo una la recibe, todos los países tienen brecha de atención, pero México tiene de las más altas”.


http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1042747.html

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