Escritor de la conciencia íntima del mexicano





Tomado de: Redacción / Crónica

Dia de publicación: 2017-05-15


Aunque el principal legado de la literatura de Juan Rulfo es lo estético, el escritor Juan Villoro también resalta que la vigencia de los cuentos y las novelas del Premio Príncipe de Asturias 1983 recae en el nivel testimonial que sus historias tienen.

“Rulfo supo captar como artista supremo ciertas constancias de la vida mexicana que sólo él ha conseguido reflejar. Nunca un campesino mexicano ha hablado con esa honda poesía como un personaje de Juan Rulfo, nunca un campesino ha sonado tan auténtico como un personaje de Juan Rulfo, quien retrató extraordinariamente la conciencia más intima de lo que somos”, considera.

Por ejemplo, en los cuentos de El Llano en llamas, añade, Rulfo habla de la violencia fratricida, engaños, traiciones, quebrantos y remordimientos, y eso caracteriza a la vida mexicana hoy en día.

“Un cuento como Paso del Norte tiene que ver con la frontera y termina con braceros acribillados en el Río Bravo, evidentemente eso nos pone en la situación de muchos paisanos que están sufriendo con la política de Estados Unidos. El cuento Nos han dado la tierra habla de lo absurdo de la reforma agraria que acabó repartiendo terrenales incultivables, el campo mexicano es un lugar de expulsión que se van a trabajar a otro lado”, opina Villloro.

También, añade, está Luvina, donde Rulfo retrata un pueblo fantasma que lo es porque los habitantes “se han ido a trabajar fuera, Luvina se encuentra en la mixteca, un lugar en donde la mayoría de la gente tiene como principal horizonte de trabajo irse a Estados Unidos”.

El gran legado de Juan Rulfo es la renovación del idioma, considera Villoro, “esa mezcla del manejo de las acciones que suelen ser vertiginosas y muy rápidas con la demorada e intensa valoración que de esas acciones hacen los personajes en su conciencia. Esa mezcla del mundo exterior e interior, es un sello rulfiano maravilloso”.

—¿Influyó Juan Rulfo en su escritura?

—Fue muy generoso conmigo, cuando empezaba a publicar él tuvo la deferencia de hablar de los jóvenes autores que le interesaban en ese momento y en varias entrevistas me mencionó. Eso para mí ha sido el mayor premio que he podido tener en mi carrera.

Villoro también recuerda el momento cuando conoció en Barcelona al escritor japonés, Kenzaburo Oe, quien le confesó su admiración por Rulfo. “Estábamos en una reunión y quiso hablar conmigo por el solo hecho de ser mexicano y me dijo: ‘yo fui a vivir a México dos años para saber cómo era el país de Juan Rulfo, porque es el mejor escritor que he leído en mi vida’. Y precisamente uno de los libros de Oe, ¡Adiós, libros míos!, que es una conversación de él con sus fantasmas, es una Comala japonesa donde rinde tributo a Rulfo”.

Rulfo, el fotógrafo

Juan Rulfo decía que era uno cuando escribía y otro cuando tomaba fotografías, es por eso que el especialista Jorge Zepeda asegura que las fotografías del escritor no son estampas de su literatura y, como ejemplo, retoma las imágenes de la zona mixe, cuando Rulfo formó parte de la Comisión del Papaloapan a mediados de los años 50 del siglo XX.

“En el tema de la vida de los indígenas se puede establecer una delimitación muy interesante con la obra literaria, los indígenas sí aparecen en fotografías de Rulfo, son protagónicos y siempre se interesó en capturarlos naturalmente, no son fotos posadas. Pero en la obra literaria no hay indígenas, apenas aparecen en El Llano en llamas o en una escena particular en Pedro Páramo, cuando la nana de Susana San Juan sale a comprar hierbas para curarla, ahí el indígena es alguien que figura como personaje”.

Mucho se ha querido hablar en los indígenas en la narrativa de Rulfo, agrega Jorge Zepeda, no obstante, sus personajes son mestizos y criollos, a diferencia de su trabajo fotográfico.

Las fotografías de Rulfo fueron creadas durante los mismos años en que realizaba su obra escrita, aunque son por completo independientes de ésta. Sus primeras fotos y primeros textos datan de los últimos años de la década de 1930. Publica esos cuentos y primeras imágenes en la revista América, y el artículo de José Carlos González Boixo titulado “Esteticismo y clasicismo en la fotografía de Juan Rulfo”, en el libro Tríptico para Juan Rulfo: poesía, fotografía, crítica analiza los diversos géneros fotográficos cultivados por Juan Rulfo y hace un recuento cronológico muy completo —apoyado en la información consignada en el segundo número de Los Murmullos, boletín de la Fundación Juan Rulfo— de las exposiciones que le han sido dedicadas.


http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1023614.html

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