Sebastián Elizalde, en la antesala de Grandes Ligas



El pelotero mexicano Sebastián Elizalde ascendió cuatro categorías en las filas del Cincinnati, Se encuentra ahora en la AAA del Rojos, equipo con el que pretende llegar al róster titular antes de que termine la presente campaña.

Tomado de: El Financiero

Dia de publicación: 2017-04-18


Los primeros recuerdos de Sebastián Elizalde están ligados al beisbol. A los cuatro años, en su natal Guaymas, Sonora, obligó a su familia a que lo involucrara en el equipo infantil en el que militaban varios de sus amigos. Su padre cumplió el deseo y lo inscribió en la Liga Centropesca de aquella ciudad. “En mi niñez y parte de mi adolescencia jugaba por diversión. Cuando cumplí 15 años, me di cuenta que podía convertirme en pelotero profesional”.

El muchacho cursaba el primer año de preparatoria. Recuerda que un visor del Sultanes de Monterrey le ofreció integrarse a esa organización. No lo pensó y aceptó, pese a que sabía que a sus padres no les agradaría la idea. “Mi mamá no quería que abandonara mis estudios. Se preocupó, porque consideraba que era una decisión arriesgada”. Su padre tuvo otra reacción. Le dijo que era hora de que se convirtiera en un hombre y se mantuviera económicamente. Aceptó los consejos, pero tenía en claro que quería cumplir su sueño y tomó camino con rumbo a Monterrey.

El jardinero militó tres temporadas con el Sultanes. Dice que jugar en la Liga Mexicana de Beisbol le ayudó a foguearse para “lo que venía”. En 2013 firmó con el Rojos y al año siguiente jugó la primera parte de la temporada con el Blaze de Bakerfield, la sucursal A avanzada de la organización. Para la segunda mitad de aquel año, escaló al Dragones de Dayton, la filial A de la franquicia en la que brilló Pete Rose.

“A muchos peloteros mexicanos y en general a los latinos, nos cuesta trabajo el idioma; quizá sea la parte más complicada deadaptarse a Estados Unidos. Ese no fue mi caso, porque en la escuela siempre tuve clases de inglés. En las primeras temporadas que estuve en la Unión Americana, tomé clases dos veces a la semana. Hoy domino el lenguaje y puedo comunicarme perfectamente con compañeros y entrenadores”, sostiene.

En 2015 volvió a la A Avanzada cuando jugó con el Tortugas de Daytona. Al año siguiente dio el salto al Wahoo Azules de Pensacola -sucursal AA de la organización -en el que tuvo .324 de promedio de bateo. Fue promovido con el Bats de Louisville, filial AAA del equipo y antesala de las Grandes Ligas. En los primeros nueve juegos del año tuvo .462 de porcentaje de bateo, cifra que lo coloca como tercero mejor en ese departamento en todas las Ligas Menores y el mejor en la Liga Internacional.

“La clave de mi buen arranque de campaña es conocer mis capacidades. Sé que no soy un gran jonronero, así que debo buscar los lanzamientos con los que me sienta cómodo y con los que pueda producir imparables. Otro aspecto es que ahora soy más paciente en mi turno al bat. Trato de exprimirle la mayor cantidad de lanzamientos a los pitchers, hasta que consigo que se descontrolen”, cuenta este pelotero que militó en la Selección mexicana en el Clásico Mundial.

Elizalde dice que no le gusta checar las estadísticas y que su objetivo a corto plazo es mantener se efectivo en Louisville. “No pierdo la vista de la meta que me plantee para esta temporada, que era ascender a las Grandes Ligas. Sé que tengo el potencial para hacerlo y que las circunstancias para lograrlo se pueden dar”.

El sonorense tendría la oportunidad de ser incluido en el primer equipo porque Scott Schebler –jardinero titular de Cincinnati- tiene un promedio de bateo muy bajo (.200). Patrick Kivlehan –quien lo ha suplido las últimas dos entradas en ocho de 12 partidos de la presente campaña- apenas registra cuatro hits.

“Mi mentalidad no ha cambiado desde que era niño. En la Liga Centropesca jugaba de lo que me pusiera el mánager. Es lo mismo que me pasó en mi camino en las sucursales. En Bakerfield comencé como primera base, algunos partidos los jugué como bateador designado y en esta temporada con Louisville soy jardinero derecho. La idea es ser útil para los entrenadores y demostrarles que no soy de los peloteros que si no los ponen en su posición favorita, no juegan”. explica.

PERSISTE LA MOLESTIA

Sebastián Elizalde recibió (18 días antes de que iniciara el Clásico Mundial) la noticia de que había sido seleccionado para jugar con México. Mantuvo un decoroso .400 de promedio de bateo en el torneo y jugó el partido contra Venezuela, en el que la novena mexicana venció 11-9. Al final del juego, los directivos del certamen tardaron más de cuatro horas en definir si mexicanos o venezolanos avanzarían al encuentro de desempate que se jugaría al día siguiente.

“Los directivos cambiaban cada dos horas a los equipos que jugarían al día siguiente. Antes del partido (contra Venezuela) nos dijeron que, sin importar el número de carreras, debíamos de ganar por dos de diferencia. Si nos hubieran dicho otro panorama, nosotros hubiéramos ajustado el plan de juego. Lo único que pedimos es que para la próxima edición tengan las reglas claras. En mi caso, si soy requerido, siempre vendré a representar a México”, sentencia.

Elizalde nunca ha bateado tan bien.


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