El Nuevo Aeropuerto Internacional de México y los fondos buitres



Con la recompra de bonos, el gobierno federal busca certidumbre para los mercados, evitar demandas de los tenedores y eludir esos capitales de riesgo que adquieren deuda de economías en problema. Ha hecho buenas jugadas.



Dr. Carlos G. Palafox Moyers/


Dia de publicación: 2018-12-06


El gobierno de Andrés Manuel López Obrador inició, al parecer, con información confusa; al menos lo es la interpretación de la minuta de la primera reunión del nuevo Consejo de Administración del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) en el sentido de que seguirán las obras en el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). 

Sin embargo, el presidente López Obrador se mantiene en lo resuelto por la primera consulta popular realizada cuando aún era electo: No continuarán las obras del NAIM en Texcoco. Está confusión ha generado que los mercados financieros estén cautelosos ante el futuro del proyecto. En lo que va del año los precios de los bonos del fideicomiso MEXCAT, que busca crear ganancias con los impuestos generados por el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y del NAIM, han caído 11.7%.

Estos bonos, emitidos a 30 años, se cotizaron en esta semana en 87.52 pesos, muy por debajo del máximo de 101.14 pesos alcanzados en diciembre en 2017.  Este descenso de precio implica que el rendimiento se ha incrementado, pues los inversionistas ahora exigen un mayor premio por invertir en estos instrumentos. El rendimiento de los bonos se ubica actualmente en 6.44%, un nivel récord desde que fueron emitidos.

Para evitar la caída sistemática de los precios de los bonos, el gobierno federal planteó la estrategia de recompra de bonos que lanzó el fideicomiso del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (MEXCAT) por mil 800 millones de dólares (mdd) con el objetivo de serenar a los inversionista que los adquirieron.

Es importante señalar que la ganancia estimada cuando se lanzaron los bonos estaba vinculada a los ingresos de la Tarifa de Uso del Aeropuerto (TUA) durante los próximos cinco años. Al cancelarse el proyecto, la ganancia queda limitada solamente a la que genere la operación del aeropuerto actual. Por ello, el pasado 30 de octubre la calificación crediticia de los títulos de deuda referidos sufrió una degradación que los dejó casi al borde de las emisiones especulativas, en “Baa3” con perspectiva negativa. De caer en el escalón de los bonos especulativos, coloquialmente conocidos como “bonos basura”, tendrían un riesgo elevado de impago tanto del capital como de los intereses, aunque para compensarlo suelen ofrecer una rentabilidad sumamente elevada.

Objetivos de la recompra

El gobierno federal quiere llegar a un buen arreglo con los tenedores de los 6 mil millones de dólares (mmdd) que prestaron para la construcción del NAIM en Texcoco, que se canceló.

La estrategia de recompra busca dar certidumbre a los mercados, credibilidad, y reducir el apalancamiento de los bonos. Los 6 mmdd se colocaron en bonos verdes en Nueva York, Holanda y Singapur, que deben ser respaldados por proyectos ecológicos. Por otro lado, se colocaron en México mil 500 mdd en Fibra E, principalmente entre Afores, con los que no hay ningún problema.

El segundo objetivo de la recompra de bonos de la administración entrante es evitar demandas en Cortes de Nueva York por la cancelación del NAIM. Es importante señalar que al reducir la deuda mejora la calidad del financiamiento, porque con la misma TUA se sirve menos deuda. Además, en caso de incumplimiento los tenedores de bonos podrían acelerar el pago de esa deuda si cuentan con al menos 25% del beneplácito de los tomadores del papel.

Más allá de evitar demandas y mandar señales a los mercados, un tercer objetivo del gobierno es sortear la posibilidad de que los bonos fueran aduiridos por los denominados fondos buitre, que compran en pesos y exigen su redención en dólares.

Pero, ¿qué son los fondos buitre? Son fondos de capital de riesgo que adquieren deuda de economías en problemas, próximas a la quiebra, para posteriormente presionar y cobrarla íntegramente, igual que los intereses, sin que haya posibles quitas o reestructuraciones. Su campo de acción incluye tanto a países en crisis como a empresas con importantes problemas económicos.

El objetivo de los fondos buitre, también conocidos como fondos distressed o holdouts, es comprar activos al menor precio posible para, en un periodo de corto-medio plazo, venderlos a otros inversores con el fin de alcanzar altas rentabilidades.

A diferencia de otros tipos de fondos de inversión, los buitres manejan por lo general patrimonios muy elevados. Un fondo buitre se ocupa de comprar empresas o bonos de Estados cercanos a la quiebra a un porcentaje muy inferior al de su valor nominal. Una vez que compraron el activo en situación delicada, este tipo de sociedades tienen dos posibilidades: por un lado, acudir a foros internacionales para intentar cobrar el valor de los bonos en su totalidad o, por otro, intentar reflotar la compañía con ánimo de venderla en el futuro.

No se trata de operaciones a largo plazo. El caso más emblemático es el de Argentina, que libró una batalla de catorce años con fondos buitre, conflicto que usted puede leer en la siguiente liga https://elpais.com/internacional/2016/02/25/argentina/1456414614_219161.html.

Buenas jugadas

Estas son las razones que explican la sobrecompra de los bonos. Para los expertos en mercados aún no está claro el posicionamiento del gobierno. Si bien es cierto que dio un paso importante al proponer los mil 800 millones de dólares, porque no quería poner en riesgo la viabilidad de las finanzas públicas, no queda clara la estrategia a seguir.

Una ruta podría ser que parte de la deuda sea financiada con la TUA y otra parte con recursos públicos del presupuesto de 2019. Sería una alternativa. Sin embargo, no queda clara la estrategia del gobierno federal.

Lo que preocupa a diversos agentes es que se compraron los papeles con base a un plan de negocios que ya no existe y el colateral que tenían ya tampoco está. Este hecho genera gran incertidumbre y lo peor es que no se sabe cuándo finalizará.

La incertidumbre llevará a algunos tenedores de bonos a aceptar las condiciones que les ofrezcan y se sentirán satisfecho por el acuerdo logrado . Este primer escenario calmará a los mercados y las calificadoras lo verán como una buena señal y por lo tanto no modificarán su evaluación de inversión.

El segundo escenario es que los tenedores de bonos que no participen en la subasta de los mil 800 millones de dólares y se queden con sus papeles podrían demandar al gobierno, por lo que las calificadoras podrían bajar el grado de inversión y revisar la deuda a la baja, afectando las finanzas públicas del país. 

Un tercer escenario era que no se continuara con la obra del nuevo aeropuerto, lo que habría dado argumentos legales para que los tenedores de bonos comenzaran una serie de demandas en Nueva York. Ante este escenario habría dos posibles riesgos: uno, que se aplicara la cláusula de pago anticipado por la cancelación del proyecto y, el segundo, un default- incumplimiento- de los bonos por la desaparición de la obra.

Estos escenarios elevarían el riesgo de los bonos soberanos mexicanos. El costo financiero para el nuevo gobierno sería muy alto en víspera de presentar el Presupuesto 2019. Por ello, la recompra de bonos y mantener las obras del NAIM fueron buenas jugadas.

Para Fitch Ratings, de resultar exitosa la oferta de recompra de bonos lanzada por el gobierno, se aliviarían algunos riesgos a corto plazo. Habría una reducción inmediata de la deuda pendiente de hasta mil 800 millones de dólares, y con el consentimiento de los tenedores para modificar algunas de las condiciones de los bonos se evitaría el incumplimiento y aceleración de los vencimientos de la deuda.

Inicia bien la Cuarta Transformación. El gobierno podría minimizar el costo de cancelar el NAIM. Esperemos el segundo tiempo.

* Investigador-Docente del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora y Consejero del Observatorio de Convivencia y Seguridad del Estado de Sonora (OCSES).


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