Crimen de lesa Estado: Abdicación al poder





Abrahám García Ibarra/


Dia de publicación: 2018-11-09


Esta entrega tiene un hilo conductor entre un juicio de valor y un hecho monstruoso, atentatorio contra nuestra soberanía energética.

Sólo para darle algún sentido a la entrada, recordamos que el Opus Dei –“Obra de Dios”– está tipificado como una secta. Como tal, su régimen disciplinario es de corte despótico. Implacable en extremo con sus pupilos.

El Opus Dei regentea la Universidad Panamericana, de la que es egresado Enrique Peña Nieto. No hace mucho tiempo, esa institución salió en defensa del Presidente, puesto en entredicho por la estructura y la autenticidad de su tesis profesional.

De la Panamericana es investigadora Miriam Grunstein, presentada a la vez como Coordinadora de Programas de Capacitación de del Gobierno Federal en Materia de Hidrocarburos.

Si no nos atrapó la chocarrería de la agenda de muertos, creemos haber leído la semana pasada un texto bajo cuyo título aparece el nombre de doña Miriam.

Una de las expresiones más lapidaria que encontramos en su contenido denuncia la abdicación al poder; la renuncia a la obligación de gobernar…

Puesto que el secretario de Hacienda José Antonio González y sus subalternos aseguran vehementemente que se entregarán a la próxima administración finanzas sanas, otra frase encontrada en el texto comentado que nos llamó la atención afirma que las ubres del gobierno están secas.

Se sospecha que se está perpetrando un matricidio

Entre los asuntos que más parecen preocupar a la funcionaria federal, uno revela que el más importante de los operadores de contratos petroleros bajo la gestión de la Comisión Nacional de Hidrocarburos ha decidido abandonar la empresa, para trasladar sus intereses a otros países. En un caso, a Argentina.

Teme la autora que empiece a generarse una especie de efecto dominó.

¿Qué sucedería en tal caso? Quienes gestaron la Reforma Energética (madre de todas las reformas del peñismo) estarían propiciando su propio fracaso. Hasta aquí la señora Miriam Grunstein.

Nos queda la impresión de que se configura un matricidio.

Colocan a Pemex en estado terminal

En el mismo circuito encontramos otra señal de alarma: Si mal no leímos, la empresa “productiva” del Estado, Petróleos Mexicanos parece haber caído ya en su fase terminal en cuanto a salud financiera.

El otrora buque insignia de la economía nacional, ha quedado varado en el pantano de la deuda: Si se incluye el nudo gordiano de las pensiones, el débito acumulado por Pemex es ya de 3 billones 600 mil millones de pesos.

Para ilustrar al respetable, apartamos los ejercicios fiscales entre 2014 y 2016. En ese periodo despachaban en Hacienda José Antonio Meade Kuribreña y en la dirección general de Pemex, el ya nombrado José Antonio González, respectivamente.

En ese corto periodo, Pemex habría contratado deuda por unos 579 mil millones de pesos.

No es preocupéis, el petróleo sigue siendo de todos los mexicanos

En suma, sólo la deuda financiera -bonos, adquisiciones de crédito y otros instrumentos- está colocada en dos billones de pesos. Si se toma como referencia 2008, el incremento de esos compromisos se ha disparado en 246 por ciento.

Todavía por ahí escuchamos que el petróleo sigue siendo de todos los mexicanos. Si es así, ¡Viva nuestra soberanía energética! Es cuanto.


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