¿Se estará gestando una recesión y crisis Global en el 2020?





Dr. Carlos G. Palafox Moyers/


Dia de publicación: 2018-11-08


Justamente a diez años del colapso de Lehman Brothers, todavía se discute sobre las causas que dieron origen  a la crisis financiera, y, fundamentalmente si se aprendieron las lecciones necesarias para enfrentar la próxima recesión global. La pregunta clave  sería ¿qué factores activará la próxima recesión y crisis global, y cuándo se presentará el fenómeno?

 Es muy probable que la actual expansión global  se mantenga hasta el próximo año, dado que Estados Unidos mantiene un gran déficit fiscal, por su parte China aplica políticas fiscales y crediticias laxas, y Europa sigue en fase de recuperación. Pero en 2020, estarán dadas las condiciones para una crisis financiera, seguida de una recesión global.

¿Cómo se puede realizar tal aseveración? Para dar respuesta a la anterior hipótesis  nos soportaremos en el análisis del prestigiado economista Nouriel Roubini , también conocido también como Doctor Catástrofe, ya que fue uno de los pocos que vio venir el estallido de la crisis financiera de 2008. Ahora pronostica que en 2020 se darán las condiciones necesarias para una nueva crisis financiera, seguida de una nueva recesión económica. Y argumenta, el Doctor catástrofe, que  hay diez razones para ello. 

En primer lugar, señala que ”las políticas de estímulo fiscal diseñada por el gobierno de D. Trump, que en la actualidad eleva el crecimiento anual estadounidense por encima del nivel potencial, son insostenibles”. Señala que en “2020 el estímulo se agotará, y un ligero freno fiscal reducirá el crecimiento de un 3% a un poco menos de 2%”.

En segundo lugar, como el estímulo se aplicó tarde, la economía estadounidense ahora está creciendo de una manera acelerada, con una  inflación por encima de la meta. De tal manera que “la Reserva Federal de los Estados Unidos seguirá subiendo la tasa de referencia desde el 1,75%- 2% actual a por lo menos a l 3,5% en 2020", lo que provocaría incremento en las tasa de interés  de  corto y largo plazo en la deuda y  en el dólar.

En tercer lugar, hay otras políticas de Estados Unidos que seguirán añadiendo presión al estancamiento con inflación y obligarán a “la Reserva a subir todavía más los tipos de interés: límites a la inmigración que se necesita para mantener el crecimiento conforme la población estadounidense envejece; el desaliento de inversiones en economía verde; y la falta de una política de infraestructura que permita resolver restricciones de la oferta”.

En  cuarto lugar, es casi seguro que las guerras comerciales del gobierno de Trump con China, Europa, México, Canadá y otros países se mantendrán o en el peor de los casos agravarán, lo que llevará a un menor crecimiento y mayor inflación a nivel mundial. Este fenómeno es conocido como estanflación- estancamiento con inflación-.

En quinto lugar, es probable que el crecimiento en el resto del mundo se desacelere, “sobre todo cuando otros países consideren adecuado tomar represalias contra el proteccionismo estadounidense”. Por otra parte, China debe frenar el crecimiento para hacer frente a su exceso de capacidad y de apalancamiento, o se producirán problemas en la economía. Además señala el reconocido economista ”los mercados emergentes, que ya están en situación frágil, seguirán padeciendo el proteccionismo y el endurecimiento de la política monetario de los Estados Unidos”.

En sexto lugar, el crecimiento en Europa también será más lento, debido al ajuste de la política monetaria y a fricciones comerciales. Además plantea Roubini,”políticas populistas en países como Italia pueden llevar a una dinámica de deuda insostenible en la eurozona. En estas condiciones, “otra desaceleración global puede incitar a Italia y otros países  a abandonar la Eurozona”.

En séptimo lugar, en las bolsas de Estados Unidos y del mundo sigue la efervescencia. “Los ratios precio/ganancias en Estados Unidos están un 40% por encima de la media histórica, el capital privado está excesivamente sobrevaluado, y los bonos públicos también están demasiado caros en vista de sus bajos rendimientos y primas a plazo negativas”. 

 Habría que agregar que muchos mercados emergentes y algunas economías avanzadas hay un claro exceso de endeudamiento para financiar sus operaciones -conocido como apalancamiento financiero-. Los inmuebles comerciales y residenciales están demasiado caros en muchas partes del mundo. “Conforme se sumen indicios de una tormenta global, en los mercados emergentes continuará la corrección de tenencias de acciones, commodities y renta fija”. Y como los inversores previsores anticiparán una desaceleración del crecimiento en 2020, los mercados reajustarán en 2019 las cotizaciones de los activos de riesgo”.

En octavo lugar, una vez producida una corrección, habrá más riesgo de iliquidez y ventas a precio de remate.  Se entiende como riesgo de liquidez a la incapacidad para una organización de disponer de los fondos necesarios para hacer frente a sus obligaciones tanto en el corto como largo plazo. Esto pude permitir un derrumbe repentino de los mercados.

 De producirse una huida del riesgo, los sectores financieros de los mercados emergentes y de las economías avanzadas con inmensos pasivos en dólares ya no tendrán acceso a la Reserva Federal como prestamista de última instancia. Con la inflación en alza y con incrementos en la tasa de intereses en marcha, ya no se puede contar con el respaldo que los bancos centrales proveyeron en los años posteriores a la crisis.

En noveno lugar, hace algunas semanas,” el presidente Trump atacó a la Reserva Federal con una tasa de crecimiento del 4%. ¿Qué no hará en el año electoral 2020, cuando es probable que el crecimiento haya caído por debajo de 1% y aparezcan las pérdidas de empleo?” La tentación de Trump de fabricar una crisis de política exterior para crear una cortina de humo será grande, especialmente  con el triunfo de los demócratas en la Cámara de Representantes.

Como ya inició una guerra comercial con China y no se atrevería a atacar a   Corea del Norte, el siguiente mejor blanco que le queda a Trump es Irán. Un enfrentamiento militar con ese país puede generar una perturbación geopolítica estanflacionaria similar a las crisis del petróleo de 1973, 1979 y 1990. No hace falta decir que eso agravaría todavía más la inminente recesión global.

 Finaliza el autor señalando que “cuando se produzca la tormenta perfecta que acaba de presentar, habrá una tremenda escasez de herramientas para enfrentarla. El margen para el estímulo fiscal ya está limitado por el inmenso endeudamiento público. Los abultados balances y la falta de espacio para bajar las tasas de referencia reducirán la posibilidad de seguir aplicando políticas monetarias no convencionales. Y en países con movimientos populistas resurgentes y gobiernos casi insolventes no habrá tolerancia a rescates del sector financiero.

En Estados Unidos, en concreto, los legisladores han restringido la capacidad de la Reserva para proveer de liquidez a instituciones financieras no bancarias y extranjeras con pasivos en dólares. Y en Europa, el ascenso de partidos populistas dificulta implementar reformas en el nivel de la UE y crear las instituciones necesarias para combatir la próxima crisis financiera y recesión.

A diferencia de 2008, cuando los gobiernos tenían las herramientas necesarias para evitar un derrumbe descontrolado, a la hora de enfrentar la próxima desaceleración las autoridades tendrán las manos atadas, con un endeudamiento general superior al de la crisis anterior. Cuando se produzca, la siguiente crisis y recesión puede ser incluso más grave y prolongada que la anterior.

En resumen, Trump está quemando a  toda prisa la etapa de   recuperación  para cumplir sus  objetivos antes de que acabe su mandato. Quemar equivale en este caso a agotar todos los márgenes de crecimiento, incluido el efecto inmediato del proteccionismo rampante. Sus decisiones equivalen a una succión masiva de recursos de capital, al margen de cuál sea su asignación más eficiente, con el fin de presentarse con oportunidades a una reelección. Desde este punto de vista, es una política económica narcisista, cuya principal motivación —que no explicación— debe de ser de carácter personal.

De acuerdo al autor el panorama mundial es sombrío, en el corto plazo, y se requiere de un esfuerzo conjunto entre países para poder enfrentar este nuevo fenómeno que impactará a todas las economías, especialmente a los países más pobres del planeta.

Dr. Carlos Germán Palafox Moyers.
Investigador-Docente del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora y Consejero del Observatorio de Convivencia y Seguridad del Estado de Sonora (OCSES).


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