Los brasileños ya tienen su Messias





Mouris Salloum George (*)/


Dia de publicación: 2018-11-06


Para Adolfo Hitler, los legisladores no eran más que sabandijas parlamentarias. El 27 de febrero de 1933 fue incendiado el Reichstag, recinto del Parlamento alemán.

El sanguinario Augusto Pinochet -incluso sobre sus correligionarios golpistas- quiso todo el poder: El 21 de septiembre de 1973 emitió el bando 27 por el que disolvió el Congreso.

En México, el 5 de mayo de 1989 el Palacio Legislativo de San Lázaro amaneció en llamas. Diez meses antes, según descripción del diputado priista don Antonio Martínez Báez, ahí se perpetró un golpe de Estado técnico.

Al Trump brasileño le encanta torturar

El ultraderechista brasileño, Jair Messias Bolsonaro prometió que el primer día de su investidura, mandaría cerrar el Congreso.

Los compatriotas de Bolsonaro lo conocen como El Trump brasileño. Si se confirman las semejanzas y el presidente que asume en enero de 2019 es cumplidor, gobernaría sin el contrapeso del Poder Legislativo.

Bolsonaro llegó a su candidatura y campaña presidencial sin caretas: Se declara favorable a la tortura; “tú lo sabes”. La joven militante comunista Dilma Rousseff fue víctima del torturador.

El golpe de Estado contra Rousseff a fin de cuentas desbrozó la brecha par que Bolsonaro llegue a la presidencia de Brasil.

Si puedo no pagar impuestos, no pago confiesa con toda cachaza quien desde 1991, sin quitarse la peste del uniforme militar la ha girado de congresista.

El superministro pupilo de Milton Friedman

Eso de no pagar impuestos es el deporte favorito de los neoliberales que tienen en los jefes de Estado sus primeros alcahuetes.

Por todo lo dicho, es obvio que a Jair Messias Bolsonaro no se le puede reconocer como un político humanista. Si no le gusta pagar impuestos (con cuya captación el Ejecutivo le pagaba sus dietas en el Congreso), quiere decir que en ética republicana está reprobado.

El presidente electo de Brasil creará un superministerio que fusionará las carteras de Hacienda, Industria y Comercio. Le entregará su gestión a Paulo Guedes

Guedes tiene dos méritos: Le bebió el aliento a Milton Friedman, uno de los padres del neoliberalismo que proscribe la justicia social y dio clases en la Universidad de Chile durante la dictadura de Pinochet.

El FMI monta laboratorios para ensayar terapias de shock

El futuro funcionario brasileño es experto en las llamadas terapias de shock, que en México se inauguraron durante el mandato de Miguel de la Madrid y se intensificaron en el de Carlos Salinas de Gortari.

El recetario lo patentaron el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). En estos días, los ejecutivos de esas agencias están muy contentos con el triunfo de Bolsonaro.

Ya le preparan el manual para echar reversa a las políticas económicas sociales de la última década, en que la pobreza brasileña tuvo una dramática disminución.

La cuestión es que el FMI y el BM son instituciones de la samaritana Organización de las Naciones Unidas (ONU), esa que tiene programas para el Desarrollo Humano, comisionados para investigar la tortura e indagar crímenes de lesa humanidad.

Mire usted, en qué manos fueron a quedar los electores brasileños, que se llevaron entre las espuelas a todo el infelisaje del país.

(*) Director General del Club de Periodistas de México, A.C.


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