¿Se pueden dar golpes de Estado donde no hay Estado?





Abrahám García Ibarra/


Dia de publicación: 2018-11-06


Acaso esta entrega, en vez de la palabra “piedra”, debiera llevar en su título roca.)

Empezamos por recuperar una vieja advertencia que pusimos en galeras desde 1985: Los empresarios amenazan con dar golpe de Estado para dar golpes de bolsa.

Otra acotación que consideramos pertinente, es en el sentido de que, hasta la década de los setenta, los empresarios preferían el distintivo, emprendedores. Ahora, como identidad militante, se autodenominan con el genérico, hombres de negocios.

Cuando en 1929 se instituyó la Confederación Patronal de la República Mexicana -Coparmex, que seis años después se registró legalmente como sindicato patronal-, se impuso como misión crear las condiciones de prosperidad de todos los mexicanos, postulando la cohesión social.

Luchar contra las fuerzas de Satanás

En la segunda mitad del siglo XX, algunos miembros y dirigentes de la Coparmex aparecieron listados en la secta El Yunque, cuyo objetivo es luchar contra las fuerzas de Satanás.

En 1988, la Coparmex apeló al camuflaje Poder Ciudadano para nominar a uno de sus ex dirigentes nacionales, Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, como candidato a la presidencia de México, registrado oficialmente por el PAN.

Para entonces, y hasta la primera década de este siglo, directivos que portaban doble gafete: El de patrones y miembros del PAN, empezaron a aparecer en el directorio de la Internacional Demócrata Cristiana (Bruselas, Bélgica), conocida en el mundillo de la ultraderecha planetaria como La Internacional negra.

En el periodo descrito, a las asociaciones de empresarios se le encasillaba en la de denominación grupos de presión, de la que pasaron al rango de grupos de poder real.

Desde hace tiempo, la tipología política codifica a los hombres de negocios en México en una síntesis: Poder económico, no como antítesis, sino como adversario del Estado constitucional.

En el Estado neoliberal se produjo la simbiosis entre ambas fuerzas beligerantes; la primera, el poder económico, fáctica, vis a vis con los partidos y las agrupaciones políticas ceñidos al régimen constitucional.

Vocación contenida: Balas en vez de votos

Corre video: Según registros en nuestra libreta de apuntes reporteriles, desde 1975-1976 hasta la campaña presidencial de 1988, el poder económico hizo pronunciamientos inequívocos en demanda de armas para derrocar al régimen priista.

Hacia 1978-1979 directivos de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio exploraron con los líderes del incipiente Partido Demócrata Mexicano (PDM) la opción de convertirlo en partido empresarial. La vieja guardia sinarquista de esta formación se resistió al acoso.

En la otra banda, fungiendo como presidente de la Coparmex el ya citado Clouthier, los oficios eran menos institucionales.

En octubre de 1979 el empresario sinaloense, en un acto calificado de insólito, envió una delegación patronal a Filadelfia y expresamente a Valley Forge, Pennsylvania, encabezada por José Luis Coindreau.

La cita fue con, entre otros, dos generales del U.S. Army, un almirante de la U.S. Navy y un vice Marshall de la Royal Air Force. El foro, la III Conferencia Internacional de las Libertades, en la que el saludo inaugural estuvo a cargo del general Edwin R. Broden

El objetivo del encuentro: Proteger la libertad individual y de empresa contra el socialismo coactivo. En otro panel el coordinador fue el teniente general Daniel O. Granam: “La antidemocracia y los movimientos de control social”, y cómo combatirlos.

Los patrones mexicanos, civiles todos, ¿no encontraron en sus organismos pares de los Estados Unidos o en prestigiadas universidades norteamericanas mejores fuentes información e instrucción que un racimo de subordinados de El Pentágono? Por lo visto no.

La solución: “Intervención internacional, señores”

Para 1982, en la perspectiva de la sucesión presidencial, los empresarios organizados volvieron a la ofensiva: En Ciudad Juárez, Chihuahua, se reunió un cónclave secreto -según revelaría después el ex candidato presidencial del PAN, Pablo Emilio Madero– con una orden del día sumaria: Convencer al partido de que se reconociera en sus documentos básicos como partido empresarial o infiltrarlo. Se votó por la infiltración.

En esas elecciones ganó el candidato del PRI, Miguel de la Madrid. Ya con el cargo de presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Clouthier, de la mano del embajador John Gavin, viajó entre otras plazas a Salt Lake, Utah, en abril de 1983, a denunciar que la elección presidencial le fue robada al PAN y demandar la intervención internacional para evitar que el Estado mexicano “caiga en manos de anarquistas y comunistas”.

De los manuales recibidos en las bases militares de Pennsylvania, la primera aplicación fue entre 1982-1983 en la campaña México en Libertad como reacción a la expropiación bancaria.

El presidente de Coparmex, José María Basagoiti, acompaño al presidente del CCE en esa tentativa sediciosa.

Demandan el estatuto de Contra mexicana

Para 1984, el propio Gavin le consiguió pases al PAN para que, en su calidad de delegados fraternales, enviara a miembros de su comité nacional a la Convención del Partido Republicano (Dallas, Texas) para nominar a Ronald Reagan a un segundo mandato.

Al año siguiente, una delegación mixta de patrones y militantes del PAN viajaron a Washington para entrevistarse con senadores republicanos a los que demandaron se les reconociera el estatuto de Contra mexicana y financiamiento de la Fundación para la Democracia para cambiar el corrupto régimen priista.

Proclamado Clouthier candidato presidencial PAN-Poder Ciudadano, en las primeras semanas de 1988, desde Querétaro anunció el segundo ensayo de lo aprendido en Filadelfia: 198 acciones de desobediencia civil, porque a este régimen corrupto sólo se le puede cambiar con las armas.

Aeroméxico y ZEE no son recompensas desdeñables

Después de un in pase de casi más de quince años, en 2005-2006, el CCE se puso en pie de guerra con José Luis Barraza González. Al iniciarse en sexenio siguiente, se alzó con Aeroméxico. Recientemente, como independiente, pretendió la gubernatura de Chihuahua: Mordió el polvo.

En este sexenio, el presidente del CCE, Gerardo Gutiérrez Candiani fue menos estridente y terminó conformándose con la gestión de las Zonas Económicas Especiales de Enrique Peña Nieto.

Gutiérrez entregó la presidencia del CCE al sinaloense Juan Pablo Castañón quien, a su vez, le entregó la presidencia de Coparmex a Gustavo de Hoyos Walther, bajacaliforniano del que se dice jugará por la gubernatura de su estado en 2019.

Los casi paisanos andan en esos días en febril combate para crear las condiciones propicias para repartir prosperidad a todos los mexicanos e implantar, por fin, la cohesión social.

Casi casi se nos olvida que los hombres de negocios amenazan con dar golpe de Estado para dar golpes de bolsa. ¿Será porque creen que el Estado está muerto y sepultado? Es cuanto.


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