La idea de un Estado





Noé Becerra/


Dia de publicación: 2018-01-11


Quien se precie de valorar el tiempo, sabrá sin duda alguna, que el presente está fuertemente vinculado con el pasado y el futuro. Ha iniciado un nuevo año. 2018. Este es nuestro presente. El 2017 ha desaparecido y pertenece al pasado, donde por cierto, hubo de todo. Sin embargo, habrá qué darle vuelta a la hoja, y ver por lo que hoy pretendemos y por lo que el futuro depare.

 

Es cierto que las sociedades humanas experimentan lo que ocurre en diversas regiones del planeta, y mas hoy donde las comunicaciones están a la orden del día. Sin embargo, no es ninguna justificante que algún país no camine hacia adelante por la inercia de quienes no lo desean hacer.

 

En un rápido viaje mental en el tiempo, caí en la cuenta de que México vivía otras circunstancias muy distintas a las actuales. Tomemos como referencia lo que ocurría en 1960. El país, si bien empezaba mundialmente a ser influenciado por lo que ocurría en otros países, vivía y experimentaba una paz social, un orden público y cierto progreso en muchos ámbitos de la vida nacional.

 

No se le puede escatimar a los gobernantes de aquellos ayeres su persistencia para ofrecerle a la población mejores servicios públicos, mayor seguridad en sus personas y sus cosas, mayor tranquilidad social. Tampoco debe pasarse por largo que el actual Presidente de México tiene una agenda inagotable de pendientes que es difícil ponerse en sus zapatos.

 

Años de estabilidad nacional que difícilmente volverán, a menos que quien llegue a gobernar a partir de este año, traiga en realidad un buen plan de gobierno, con ideas frescas, y con hombres y mujeres que piensen por el bien de los mexicanos, así sus medidas sean drásticas y criticadas por quienes toda la vida dan la contra a las acciones de gobierno.

 

Puede decirse que a partir de 1980, ya con las reformas constitucionales en muchos aspectos de esa época, y la famosa Reforma Política que tuvo como sustento novedoso ampliar la participación democrática de personas y partidos, dio como resultado el ejercicio abusivo del poder, dejando una estela de descalificaciones a todo lo que se refiriera a políticos, democracia, partidos y estructura de gobierno.

 

Hoy nos encontramos en un gran déficit democrático. Las cuentas no salen. Los políticos poco o nada hacen en bien de quienes representan. Las promesas de campaña, y los compromisos ya en el ejercicio del poder, no se cumplen en la mayoría de las ocasiones.

 

En un Estado deficitario y patológico en que nos encontramos, es dable suponer que el único que puede poner orden es el Presidente de México, sobre todo y en especial, quien dirija a la Nación a partir de Diciembre de 2018.

 

Lejos quedaron las ideas y postulados de Platón, Aristóteles, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Maquiavelo, Jean Bodin, John Locke, Juan Jacobo Rousseau, Georg Jellinek y muchos más que con sus ideas dieron como resultado la creación de lo que hoy se conoce como Estado,

 

El Estado como tal, es un ente público que según Thomas Hobbes, se integraba por tres elementos -como se le conoce hoy en día-, a saber, población, territorio y gobierno, añadiendo dicho pensador, el elemento Soberanía.

 

En pocas palabras, la población se asienta en un territorio determinado para que a través de la conjunción de esfuerzos con otros seres humanos, logren la obtención del sustento diario, de la convivencia pacífica, y del bien común. Allí surgió la necesidad de que alguien rigiera la conducta de dichos individuos en comunidad. Surgió el gobierno.

 

Si amable lector, el gobierno de pocos sobre la conducta de muchos. Una especie de “el más fuerte, sobre los más débiles”. Con el tiempo se democratizó la participación en la sociedad y en el propio gobierno. Transcurren los años y se empieza a ver que los sistemas de gobierno que muchos de ellos habían establecido, no les está dando resultado.

 

Se empieza entonces a instrumentar mecanismos más adecuados para la convivencia social. Nacen en distintas épocas la Monarquía, -poder de una sola persona-, la Aristocracia, -poder de pocas personas ricas-, y la Timocracia, -poder de muchas personas pobres. Pero también surgieron otras más, que analizaremos en los siguientes artículos para arribar a los diferentes Estados incluyendo a México .

 

O usted, ¿qué opina amable lector?.

El autor es abogado postulante por la UNAM, ha sido catedrático universitario en varios Estados y articulista en diversos periódicos del país. Teléfono (6621) 57.7114 celular  [email protected]


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